lunes, 4 de mayo de 2015

Radicales



Los vecinos del Paseo de las Lomas veníamos notando desde hace meses, un año... tal vez dos, que su arbolado bulevar central sufría evidentes síntomas de abandono: habían dejado de podarse los ficus, se había dejado secar el césped de sus orillas, se escatimaba en la limpieza, se habían colocado grises contenedores de basura orgánica en el centro, interrumpiendo la perspectiva y el paseo, llenándolo de aromas... 

Ahora hemos sabido el motivo. Para cargarse ochenta y seis árboles plantados hace quince años (lo que en la historia de El Ejido equivale a casi media vida), primero es necesario cargarse de razones que capten complicidades: los árboles han crecido demasiado, sus raíces revientan pavimentos y tuberías, la densidad de sus ramas ha vuelto lúgubre el Paseo, que está sucio, polvoriento, desagradable... Hay que intervenir radicalmente. Se hace imprescindible avisar a Los Mellizos: Que vengan con sus sierras mecánicas mayores...

Puede que más adelante aplaudamos las jacarandás, los adoquines dorados y el carril bici (la coartada para semejante escabechina), pero ahora mismo no se entiende nada bien, dado que las bicis caben y dado que en los dos bulevares paralelos a este -el del Paseo Juan Carlos I y el bulevar principal de la antigua carretera de Málaga-, se da de manera abundante el mismo tipo de ficus: de musculoso tronco y tupida sombra, pero oportunamente podados y bien peinados... Ni se entiende ni se ha explicado. Porque uno no acaba de entender cómo a ningún responsable municipal se le ocurrió avenirse a consultar, preguntar, informar, justificar... una intervención tan radical (puesto que de raíces hablamos); platicar con los vecinos cuyos portales se asoman a la calle intervenida... por puro ejercicio democrático o como elemental norma de cortesía social.

A falta de asociación de vecinos, nos ha faltado una baronesa encadenada: “No-a-la-tala”. A falta de baronesa encadenada, y con la espoleta de esta abusiva tala, acaba de constituirse la asociación de vecinos del barrio: nos van a oír. El gobierno municipal, ante el primer conato de revuelo, y para evitar jaleo, nunca conveniente en tiempos preelectorales, ha parado temporalmente las sierras, cuando se cuentan ya veintiocho bajas (y asegura ahora que los árboles serán replantados… No queda más remedio que desconfiar. Y, desde luego, esos veintiocho, no). 

He aquí unas fotos del momento presente. (En la primera, al fondo, el cartelón de la propaganda. Faltaría más.)