miércoles, 19 de febrero de 2014

PREPUCYA



El New York Times vuelve a criticar la siesta (española). Yo encuentro que una siesta es muy conveniente. O, al menos, yo encuentro que a mí me conviene: las mañanas en el instituto son... sí, la palabra es estresantes. Y después de una breve siesta, no me siento aturdido (como afirman algunos), sino despejado y todo lo lúcido que alcanzo a estar... Reordenados los compartimentos cerebrales, pulse el botón Reinicio.

Comparto con Manuel Jabois ('Elogio tímido de la siesta') la prevención hacia "los hombres que duermen cuatro horas y no tienen tiempo para nada. Es imposible dedicar 18 horas a la legalidad. No hay tanta en España.", concluye su artículo.

A veces es un dejarse vencer la cabeza en el sofá. Pero eso no es del todo satisfactorio. Lo que mola es un PREPUCYA en mis aposentos. Quiero decir: un Pasajero Retiro Espiritual Para Unificar Cuerpo y Alma. (A ver si llamándola así, la comprenden, la respetan y la imitan en Norteamérica. Me da que no...).

Y luego un té con menta y un CHIFLIDO. Es decir, un Chorro Incoloro Fluido Largo e Intenso de Orín.

(Mi urólogo aplaudiría… En cambio, Ella dice que sustituya Intenso por Abundante… y lo llame CHIFLADO.)

sábado, 15 de febrero de 2014

La Patilla Izquierda



Levanto la vista del libro y le pregunto: Oye, ¿tú tienes Leyenda Personal? Y a ti, ¿qué te pasa ahora?, me contesta.

En La Alhambra Club de Lectura, a veces, nos gusta asumir riesgos y el último libro que hemos leído es El Alquimista, un libro simbólico como insiste en explicarnos su autor, Paulo Coelho, desde el Prefacio. No se nos vaya a ocurrir tomar la historia en serio...

Coelho es un escritor propenso al misticismo, de los que gusta de combinar referencias bíblicas, legendarias y mitológicas a ver si encajan (¿Marta y María?, ¿Narciso? Venga...). Le gusta jugar con el Misterio... Pero también es un escritor preocupado por que sus lectores no se pierdan (y por no perder lectores), de ahí que pueda encuadrarse en la categoría de los escritores facilitadores, de los que ni siquiera te permiten levantarte a consultar un diccionario... De los que prefieren explicarte (entre paréntesis) que un garimpeiro es un buscador de oro y piedras preciosas... Por ejemplo.

Nos aclara también el autor en el Prefacio que Borges se le adelantó al contarla. No vayamos a sugerir el plagio... Solo que Borges tradujo al castellano literario el relato oral de las Mil y Una Noches en que está basado, y lo hizo con precisa maestría, en una cuartilla, y Coelho... (“desvarío laborioso y empobrecedor... el de explayar en quinientas páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en unos pocos minutos”, le habría dicho a Paulo, Jorge Luis).

La primera sorpresa es: ¿pero si está ambientado –es un decir- en Andalucía?, ¿pero si el protagonista es un (simbólico) pastor andaluz momentáneamente fascinado por una chica de "cabellos negros y lisos y unos ojos que recordaban vagamente a los de los conquistadores moros."? (Sic)

Un pastor que Sueña y Echa a Andar con sus Ovejas, que inicia un Viaje (simbólico) salpicado de sucesivos encuentros con Personajes (también simbólicos). Sueños, Ovejas, Visiones, Gavilanes... y Mayúsculas. No puedo con Las Mayúsculas... Se me indigesta tan Mayúscula Profundidad: El Elixir de la Larga Vida, la Leyenda Personal, el Principio Favorable, el Lenguaje Universal, el Alma del Mundo, la Gran Obra, la Mano... ¡hasta la Suerte del Principiante!

Las Señales... Acabé con apuros la lectura la misma tarde de la Gran Tertulia. Y, pisándome a mí mismo los talones, sucedió algo extraordinario: comencé a afeitarme por la Patilla Izquierda. (Es que yo al Club me exigo ir presentable.) Y el caso es que no recuerdo, en los veinticinco años que llevo haciéndolo (fui un Adolescente Lampiño), que eso haya sucedido antes. Siempre comienzo por la derecha... Sugestionado por esas Señales de las que habla El Alquimista, pensé que podría ser una. Si muero mañana, estará claro de qué ha sido Señal. Pero, en todo caso, será una conclusión a Posteriori –digo yo-, y una Asociación de Ideas que harán los que aquí queden y lean este escrito.

Descreo de las Señales y me resulta antipática la idea de la Leyenda Personal predestinada. ¿Solo una? ¿Y ya está escrita?

Supongo que viene a funcionar como el efecto placebo. Existen más posibilidades de que algo te salga bien si lo tomas con empeño e ilusión. Más que si te sientes derrotado de antemano... Pero me parece un exceso considerar que el Universo entero conspira en tu ayuda. A menudo da la sensación de que sucede justo lo contrario. Y, en todo caso, si fracasas, también hay una frase de azucarillo (pues de azucarillos hablamos) pertinente: "El fracaso es la prueba de que el deseo no ha sido lo suficientemente intenso."

Siendo un libro muy malo, lo peor es su final: para ser simbólico, el Tesoro es bastante contante y sonante, bastante concreto y material: "un baúl lleno de viejas monedas de oro españolas. También había pedrería, máscaras de oro con plumas blancas y rojas, ídolos de piedra con brillantes incrustados. Piezas de una conquista que el país ya había olvidado mucho tiempo atrás y que el conquistador olvidó contar a sus hijos."

El Alquimista, según reza (je) su progaganda, ha vendido 65 millones de ejemplares en todo el mundo. La pregunta es: ¿pueden 65 millones de personas estar equivocadas?

Y la respuesta es: sí.

miércoles, 12 de febrero de 2014

Obligarlos a leer



Sí. Si no, no saben lo que se pierden. Lo que no se conoce, no se puede gustar. Ni, a priori, disgustar.

Imponer el silencio. Para darle una oportunidad al relato. A la concentración en el libro que se sostiene –desganada o firmemente- entre las manos. Es el único modo –la única posibilidad, diríamos- de que adquieran el "hábito lector", ese sintagma (otro más) gastado por burocrático abuso.

Digamos otra obviedad: a leer se aprende leyendo.

Una hora a la semana, leen. En la biblioteca. El libro de su elección. Hasta el final. Obligatoriamente. En silencio. Aunque refunfuñen (algunos, pero es contagioso). Aunque bostecen (es un gesto natural). Aunque odien (momentáneamente, espero) al profesor. Aunque odien ¿para siempre? el "hábito lector".

Pero que lean o no en el futuro no dependerá de que se sintieran forzados a ello en la adolescencia. O no obligatoriamente. Si no leen (como la mayoría de los adultos españoles, hoy) será por falta de tiempo: obligaciones laborales, conyugales, familiares y sociales. Y será porque prefieran ver el fútbol. Y el tenis. Y la fórmula 1. Y las carreras de motos. Y los juegos olímpicos… Y Youtube. Y las tertulias (es un decir) viscerales... Será porque encuentren más estimulantes otros hábitos.

Si no leen mañana, al menos algo habrán leído antes… Si no leen mañana, al menos tendrán una excusa presentable: es que en el colegio me obligaban… 

O bien:

Si leen mañana, a lo mejor es porque en el colegio les obligaron... y no han podido quitarse de la adicción.

Los hay –no tan pocos- a los que no es necesario obligar.

Lees. Y luego vas y lo cascas: