miércoles, 24 de abril de 2013

Alma laica



El ayuntamiento de Puente Genil, en sesión plenaria celebrada el pasado 28 de enero, acordó el nombramiento de Jesús Nazareno y de la Inmaculada Concepción –patronos  de la villa- como alcaldes perpetuos de la misma.

El ex alcalde de Puente Genil y portavoz de Izquierda Unida en el ayuntamiento, Manuel Baena, en una reciente entrevista en Onda Cero Puente Genil, ha calificado de "talibanismo" tal decisión.

(Talibán viene a significar "los que estudian". Aunque se trata de unos estudiantes muy particulares y reconcentrados, ya que lo que estudian es un único libro. Y como decía Cervantes, por boca de Sancho Panza: "De los hombres de un solo libro, Dios me libre si yo no me libro.").

"Quien eso dice se pasa varios pueblos y algunas ciudades…", ha replicado el cronista oficial de la villa, Antonio Illanes.

Quizá. En su intervención ante el pleno, Manuel Baena argumentó algo más y mejor. Y recordó lo que debería ser una evidencia para todos, especialmente para los responsables políticos: votar a favor de algo así contraviene la vigente Constitución española.

Tal vez convendría aclarar si ese nombramiento persigue la implantación de un gobierno teocrático en Puente Genil, en el que hasta la aprobación del presupuesto se confíe a la intervención divina (o, más bien, como suele suceder, a los que se arrogan su representación en la Tierra…). No lo creo. A juzgar por las propias declaraciones de los grupos políticos que lo respaldan: 

El portavoz del PP, Antonio Pineda, defendió que "no necesitaban ese nombramiento estas imágenes porque ya ejercen como tales". A pesar de lo cual votó a favor. Y con él todo su grupo, naturalmente.

El portavoz del PSOE y alcalde de Puente Genil, Esteban Morales, dio en considerar "sinónimos" patrón y alcalde. No obstante lo cual, también votó a favor (y unánimemente el grupo) "para dar satisfacción a cientos de ciudadanos…", aunque matizó que no va a tener "efectos prácticos".

Así que no parecen concederle una importancia decisiva a tal nombramiento. Supongo que, sencillamente, hay una motivación de raíz folclórica (tradiciones de un pueblo), al modo en que la ministra Báñez invoca a la Virgen del Rocío para remediar el paro... Una invocación claramente demagógica. 

No parece contradictorio que el PP apoye el asunto (aunque vulnera igualmente la Constitución): al fin y al cabo, no es exagerado afirmar que tiene el "alma católica". Pero el PSOE… 

Creo que viene a cuento recordar aquí que el grupo parlamentario socialista, en el Congreso de los diputados, se abstuvo el pasado año en la votación de una enmienda a los presupuestos para declarar Acontecimiento de Excepcional Interés Público el Año Jubilar Rociero. Desde Huelva, el vicesecretario general del PSOE andaluz, Mario Jiménez, lo explicó así: "El PSOE no va a hacer ningún pronunciamiento que signifique respaldar una cuestión que tiene una base religiosa. Entiendo que esa es la posición de un partido laico, como el socialista, y es lógico que no esté en contra pero tampoco a favor".

Pero se ve que el "alma laica" del PSOE va por pueblos.

NOTA AL TEXTO:

"Por oportunismo electoral, la izquierda en el poder se volvió cómplice de las liturgias aparatosas de la Iglesia y secundó y fortaleció su ocupación avasalladora de los espacios públicos." (Antonio Muñoz Molina: Todo lo que era sólido. Ed. Seix Barral.)

miércoles, 17 de abril de 2013

Mrs Zaremba



Me pregunto cómo se sentirá Meg Zaremba, nuestra anfitriona en el B&B de Boston en el que nos alojamos, que ni siquiera cierra la puerta acristalada de su casa, tal es el grado de seguridad y confianza que se siente en su barrio, Brookline. En esos lugares donde uno deja su bicicleta apoyada en el tronco de un árbol con la tranquilidad de saber que estará ahí cuando vuelva a buscarla, esta irrupción de la maldad criminal e indiscriminada debe de suponer un tremendo impacto emocional. El miedo -como podría explicar mucho mejor que yo Mrs Zaremba- no es un sentimiento objetivo, sino un estado mental personal, aunque muy transferible, altamente contagioso. Y con el miedo llegan las cadenas.

Zaremba es apellido sefardí. Meg Zaremba es descendiente de aquellos judíos españoles expulsados del Reino de Castilla y Aragón por unos reyes muy católicos, y que se vieron obligados a dispersarse por el resto del mundo. Mrs Zaremba cuenta que su árbol genealógico incluye parientes que sufrieron una doble persecución. Aquella de 1492 en la naciente España, y la de los nazis en Centroeuropa casi cinco siglos después. En cierto "momento histórico" (para su vida), un antepasado de su rama paterna conoció en Polonia a una antepasada de su rama materna, que acabaron emigrando a Chicago, donde ella nació.

Mrs Zaremba es hoy una profesora de psicología jubilada de la Northeastern University, que no echa de menos el fragor de la vida universitaria. Que prefiere esta apacible vida hogareña, sucesivamente animada por las visitas que recibe de distantes lugares del mundo (ahora: dos españoles, dos chinas y un indio), entre recetas de repostería y libros sobre la inteligencia de los gorilas. En las calles boscosas de la colina en la que se asienta su casa de ladrillo rojo se respira un aire limpio y pacífico. Aquí los niños no gritan. Aquí los perros no ladran. Aquí los coches apenas suenan. Acostumbrados al jaleo de nuestras calles, este parecería un barrio deshabitado si no fuera por la transparencia de las viviendas: las ventanas sin postigos, sin persianas o visillos, que permiten contemplar a estos bostonianos en pijama, su vida at home y su decoración de interior. Siempre me lo expliqué por las contadas horas de luz solar, pero Salva añade este otro motivo: los protestantes no tienen nada que ocultar, no hay culpa, son transparentes.

Es de suponer que cuando se deshielen los jardines, arreciarán las barbacoas vecinales. Y las canastas se llenarán de balones una y otra vez.


Al volver una esquina diez o doce maratonianas entrenan. Corren, charlan y se ríen.

martes, 16 de abril de 2013

La biblioteca pública de Boston



La biblioteca pública de Boston tiene su sede central en un edificio construido a finales del siglo XIX. Su sala principal de lectura es magnífica, parece una basílica romana (dice con razón la Wikipedia): con su bóveda de cañón artesonada y sus ábsides en los extremos. Y está abarrotada por centenares de fieles, absortos lectores y estudiantes que subrayan o anotan, que teclean en sus portátiles iluminados por lamparillas verdes. Las sillas parecen poco cómodas, eso sí. Ninguno se apoya en ese respaldo de barrotes de madera que se deben de encajar perfectamente en la espalda, del todo. La mayoría se abstraen del rumor de los turistas que paseamos en torno taponando sus oídos con auriculares musicales. Y el conjunto tiene gran fuerza estética: la de un templo de la fe en el conocimiento. 

Esta sala es lo más espectacular de la Public Library. Mucho más que la publicitada galería de muros esculpidos y pintados por John Singer Sargent, que casi nos pasa desapercibida, tal vez por su título: El triunfo de la religión… o porque está en lugar de paso y hay que forzar mucho las cervicales y está muy discretamente iluminada. 

Ahora he sabido que John Singer Sargent, aunque norteamericano, nació en Florencia, vivió en París, copió a Velázquez en el Prado y murió en Londres. Y que es autor de un simpático retrato de Stevenson, de perfil escuálido y sonrisa pícara, mientras pasea sobre la alfombra de su casa como queriendo largarse, ahora que su esposa reposa en un sillón… (Te gustará, Salva.)

Excepto la sala descrita en el primer párrafo –el  Bates Hall-, y los leones de mármol de la escalinata principal, la biblioteca es poco ostentosa. La solemne arcada de la fachada neoclásica da paso a un interior de apariencia modesta, desordenada o informal. Está llena de cuartitos de paredes desnudas donde la gente se sienta en el suelo y conecta sus terminales informáticas en la pared, de mostradores en los que rellenar documentos administrativos o en los que intercambiar libros de segunda, tercera o décimo novena mano… Los carros y palés de montaje de las diversas exposiciones permanecen a la vista… (Una de ellas compuesta de fotografías de actividades deportivas en la ciudad, como el inminente y centenario Maratón…) Y es un espacio muy habitado, muy transitado, en absoluto un edificio muerto. Más parece un organismo vivo. 

La biblioteca se sostiene con fondos públicos y mecenazgo, y es completamente free, que significa a la vez libre y gratuito. Quiero decir que cualquiera tiene acceso a sus salas, a sus libros y servicios. Y que en sus toilets se asean los indigentes del barrio. Y que es posible ver dormitar ante las pantallas a tipos enormes, de una carnalidad que desborda las sillas, en las que se han desplomado, al calorcito del local, una mano en la bolsa que guarda sus cosas y la otra en el ratón, también dormido.

La biblioteca abre en su faceta más moderna y funcional hacia la calle Exeter, y en su versión más noble y más histórica hacia la plaza Copley que, en el extremo opuesto, se cierra con una iglesia y su turbio reflejo en un rascacielos acristalado. Realidad y ficción de la religión, podría haberse titulado este otro posible cuadro, si Singer Sargent pudiera haberlo pintado.

El lado norte da a la calle Boylston, la recta final del Maratón de Boston. Y a la altura de esa biblioteca que visitamos el pasado domingo de ramos estaba instalada la meta que algún fanático hizo saltar ayer por los aires, cubriendo de muerte y mutilación una fiesta deportiva y ciudadana. El horror. Resulta ocioso pensar que yo podría haber estado allí, de haber jugado el azar de otro modo sus dados… Pero no es fácil no hacerlo. Y la tragedia se vuelve más cercana al recordar a tantos y tantos corredores con los que nos cruzamos por todos los barrios de la ciudad, ignorando el frío, esquivando el tráfico y los montículos de nieve sucia.

La biblioteca abre todos los días de la semana. Y casi todos los del año. Hoy no. Hoy, martes 16 de abril, un escueto mensaje en su web informa de que la biblioteca central permanecerá cerrada. Sin más explicaciones. Con una sobriedad emocionante. El mismo mensaje añade que todas las bibliotecas sucursales abrirán en su horario regular.