jueves, 24 de enero de 2013

Pre-pa-ra-dos



PRE

"No vaya a ser que haya otros donde les falte [sic] elementos de esa declaración...". Y eso que Cristóbal Montoro no estudió en la ESO y es ministro de Hacienda y licenciado en Ciencias Económicas. Presuntamente.

PA

Ahora que la EPA dice que hay casi seis millones de españoles sin empleo, recuerdo el momento en que le preguntaron a un anterior ministro de Trabajo si llegaríamos a cuatro millones... "No creo, ¿no?", fue su respuesta. Confirmando que llamar gobierno a los gobiernos, a menudo, es una exageración.

RA

Si el paro baja sale el ministro o la ministra, rápidamente, a ufanarse. Pero si el paro sube se esconde, delega y quien informa es el secretario de estado. Qué estrategia tan burda, que exceso de celo en cuidar la propia imagen, qué cobardía… Cuando debería actuar justo al revés: a lo mejor así no le perderíamos tanto el respeto.

DOS

Que Carlos Mulas se sintiera en la necesidad de utilizar un seudónimo para firmar sus artículos podría encontrar explicación en los recreos de su-infancia. O intuye que lo habitan dos personas, una física y otra jurídica: para poder, así, facturarse a sí mismo.

Pero tal vez no sea seudónimo, sino heterónimo. Tal vez ha leído a Pessoa y ha decidido inventarse otra personalidad. En el asunto Amy Martin es preciso aclarar un detalle: ¿es Martin o Martín? Que de las dos formas se la viene nombrando. Porque hay que fabricarle una biografía completa y, entonces, esa tilde es capital. ¿Se trata de una experta titulada en universidad anglosajona o caribeña...?

En esas andábamos, especulando, cuando –sorpresivamente- aparece su ex mujer para confesarnos que, en realidad: “Yo soy Amy” (y que el Sr. Mulas nada sabía).

Y que qué tal si leemos una novela que ha escrito con este argumento. Impresionante.

domingo, 20 de enero de 2013

Las esquinas



Tal vez es lógico suponer que esos chicos apostados en las esquinas de las calles de los institutos de secundaria no han visto la serie The wire, que cuenta las vidas de otros adolescentes como ellos pero en la ciudad de Baltimore. Tal vez no saben que imitan su atuendo y actitudes. O sí. No sé. Aunque es más probable que imiten otros productos televisivos de peor calidad. Esos chicos que pasan la mañana balanceándose de una pierna a otra, con la espalda recostada en un chaflán, con el hombro sobre el tronco de un ficus, silenciosos, con las manos en los bolsillos de la sudadera o tecleando mensajes o fumando un cigarrillo de picadura... Tampoco es difícil imaginar lo que hacen: se ocupan del negocio. Sin más contratiempo que cuando la policía, alguna mañana, les pide el carné y les pregunta qué hacen. A lo que responden con la sonrisa más limpia y menos comprometedora: "Nada". Los más osados o presionados trapichean directamente a través de la valla exterior. De modo que ahora se ha hecho necesario impedir que los alumnos, durante el recreo, se acerquen a ella. Educadores: los vigilantes de la valla...

Me pregunto si, como sucede en The wire, también aquí el último eslabón de la cadena serán algunos chicos en edad escolar que conciertan el menudeo en los aseos. Es un juego peligroso que, si acaba consolidándose como trabajo, ante la seducción del dinero inmediato y la falta de otras perspectivas, supone empezar a andar un camino que puede resultar letal. Por la mañana son alumnos escolarizados, de trato difícil, reacios a estas enseñanzas… Por la tarde son niños silvestres. Que crecen callejeando, con escasos referentes positivos. Que aprenden hostilidad como autodefensa.

Qué hace la escuela frente a eso. Lo que podemos. Y no es poco: la gran mayoría se dedican a otras actividades, menos funestas. Pero esta escuela masificada y de tan ajustados recursos tiene un alcance limitado. No siempre llega para ofrecer a cada cual lo que necesita. Y alguno se nos escapa. Del todo. Alguno no llega a cumplir veinte años, como ha ocurrido por aquí recientemente, desgraciadamente.

sábado, 19 de enero de 2013

¿Y si no amanece?



(Para Ja Cifuentes)

De los lugares de España donde más se deben de estar arrepintiendo de haber votado al PP, los lugares de la Mancha deben de estar en cabeza: hasta los concejales del PP se arrepienten de haber votado al PP… El mérito es exclusivo de la Secretaria General. 

La frase: "No se han cerrado las urgencias nocturnas, sino que se han cerrado los servicios de urgencia a partir de las ocho de la tarde…" no solo es una estupidez sobresaliente (o una broma digna de Groucho) sino una mentira, confortable para la quien la pronuncia, pero muy poco para los vecinos de Molinicos. La frase: "La población sin urgencias es muy pequeña y tiene centros a quince minutos" no solo es un desprecio a esas poblaciones pequeñas, sino una mentira de la que acaba de dar fe una notaria: algunos pueblos quedan a no menos de 45 minutos…  Estamos en tierras de Amanece que no es poco, así que puede que la señora De Cospedal confíe en el realismo mágico… Podrían plantarse médicos (saldrían muy baratos: trabajarían por el agua y el abono), que pasarían consulta en la huerta y, como están hincados en la tierra, ni siquiera podrían desplazarse a la capital de la provincia a protestar…

Confirmada la mentira por, aproximadamente, 30 minutos: ¿no tiene nada que decir la Lideresa castellano-manchega? 

Pues no. Porque los políticos españoles (y también las políticas españolas) acostumbran a hablar públicamente de balde. Un político español puede decir: "recortaré en todo menos en sanidad y educación", a los pocos meses hacer lo contrario de lo que ha prometido y que nada pase. Porque parece asentado en nuestro pensamiento que "la palabra de los políticos no vale nada". Los partidarios lo justificarán, los oponentes se indignarán, pero unos y otros lo asumiremos como lo normal. Eso, al parecer, en países con más fondo democrático, no pasa. Y si a un político le descubren en una mentira -aunque sea sobre la más nimia cosa, aunque sea sobre un asunto personal-, el descrédito es tal, que se tiene que ir… Los políticos españoles suelen hablar a humo de pajas. Y, cuando así lo hacen, como a humo de pajas habría que aventarlos por la ventana.

A la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha le pagan, me parece a mí, por cuidar de los pueblos que se encuentran dentro de los límites de de su administración, y no por contribuir a su extinción, restándoles servicios fundamentales. Que se vayan a otro pueblo, parece decir. Que se vayan a Albacete, una ciudad muy funcional…, parece pensar. Y sí. Eso hicieron muchos. Concretamente una vieja y un viejo iban p’Albacete, y en mitad del camino… Pero esa es otra historia.

Dice la señora Presidenta (con el abuso habitual de la Estadística) que sólo una o dos personas vienen usando las urgencias nocturnas. Una cosa es segura: ese o esa uno o una o dos ya no van a poder hacerlo. Pero si esa falta de atención le o les costara la vida, de Ella –política sin complejos- sí que no cabría esperar que fingiera unas lágrimas sobre su cutis de cemento.

P.S. Cuando escribo estas líneas el Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha ha paralizado la suspensión del servicio de las urgencias nocturnas (en esos pueblos donde todo el mundo lee a Faulkner). Necesitamos más que nunca que el poder judicial nos defienda del ejecutivo…

viernes, 18 de enero de 2013

Los camiones



Se arranca una hoja de libreta cuadriculada tamaño A4. Se dobla por su mitad a lo largo. Y de nuevo a lo ancho. Se sujeta con los dedos índice y pulgar por sus vértices exteriores, dejando libres los interiores. Se agita el brazo con un golpe seco. Y el doblez interior escapa estallando como un tiro. Con hoja de cartulina es un bombazo. Se trata del entretenimiento del momento en las aulas de primero de ESO.  Muy divertido, si tienes once años. No tanto a los 44. Aunque he aprendido a hacerlo. Pero he probado solo una vez, que casi me da un infarto...

Para crear un cómic no es necesario ser un gran dibujante, me dijo una vez Santiago Girón. Un cómic le debe más a la narración que al dibujo, y ahí está Cutlass como ejemplo. Trato de inculcar esa idea en la cabeza de mis alumnos menos lanzados... en este asunto. A todos les pido que compongan una historieta en ocho viñetas (con sus bocadillos, sus onomatopeyas y sus líneas cinéticas...). Pero que antes la escriban. Tres de ellos dibujan sobre "los camiones".

Restallar una hoja en el aire es divertido, pero se acaba pronto la emoción. La verdadera aventura está en subir de un salto a la trasera de un camión de reparto de frutas y hortalizas, y viajar enganchado hacia el instituto a las ocho de la mañana, y de vuelta a casa a las tres de la tarde. No hace falta que me lleves, papá, que ya me voy yo andando con mis amigos...  Ya hay dos heridos por impacto contra el pavimento: uno al resbalar de la caja, otro al bajar en marcha, sin controlar la inercia. Parte médico: pantalones rajados, rodillas magulladas y una muñeca dislocada. Tratamiento: pomada antiinflamatoria, betadine, vendas y remiendos.

Eso no lo podéis seguir haciendo... Si el golpe es en la cabeza... Si os atropella el coche que venga detrás... Si...

Creo que algo más se ha roto: Tú parecías bueno y te has chivado... Yo no soy vuestro colega, soy vuestro profesor. No puedo alentar este peligroso juego, no puedo reír con vosotros esta gracia, no puedo ignorar que me preocupa... 

Pero sí puedo explotar un folio con vosotros. ¿Me dais uno...?




jueves, 17 de enero de 2013

La vida con des



Ayer desamoraté un dedo. Y eso me trae el recuerdo de ese País con el “des” delante que se inventó Gianni Rodari (otro dios):

"Juanito Pierdedía era un gran viajero. Viaja que te viaja, llegó al país con el des delante.
- ¿Pero qué clase de país es este? -preguntó a un ciudadano que tomaba fresco bajo un árbol.
El ciudadano, por toda respuesta, sacó del bolsillo una navaja y se la enseño bien abierta sobre la palma de la mano.
- ¿Ve esto?
- Es una navaja.
- Se equivoca. Esto es una desnavaja, es decir, una navaja con el des delante. Sirve para hacer crecer los lápices cuando están desgastados, y es muy útil en los colegios.
- Magnífico- dijo Juanito- ¿qué más?
- Luego tenemos el desperchero.
- Querrá decir el perchero.
- De poco sirve un perchero si no tiene un abrigo que colgarle. Con nuestro desperchero todo es distinto.
No es necesario colgarle nada, ya está todo colgado. Si tiene necesidad de un abrigo, va allí y lo descuelga. El que necesita una chaqueta no tiene por qué ir a comprarla: va al desperchero y la descuelga. Hay el desperchero de verano y el de invierno, el de hombre y el de mujer. Así nos ahorramos mucho dinero.
- Una auténtica maravilla. ¿Qué más?
- Luego tenemos la máquina desfotográfica, que en lugar de hacer fotografías hace caricaturas, y así nos reímos. Luego tenemos el descañón.
- ¡Brrr, qué miedo!
- ¡Qué va! El descañón es lo contrario al cañón, y sirve para deshacer la guerra.
- ¿Y cómo funciona?
- Es sencillísimo; puede manejarlo incluso un niño. Si hay guerra, tocamos la destrompeta, disparamos el descañón y la guerra queda deshecha rápidamente.
Qué maravilla el país con el des delante."

Gran invento el descañón, desde luego. Útil en cualquier época, porque en cualquier época hay una guerra que deshacer. Pero, qué me dicen del desperchero... Y, aunque a Gianni no se le ocurrió, que bien nos vendría además tener a mano una desnevera.