sábado, 17 de noviembre de 2012

Tapa errónea



Puedo equivocarme. Pero yo diría que el montadito de jamón con roquefort es una tapa errónea. No se necesitan. Sus respectivos sabores se disfrutan muy bien por separado. Y, sobre todo, evita uno el riesgo de que la loncha, pringosa de queso, resbale sorpresivamente desde el interior del panecillo hasta la huevera de tus pantalones.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Grito contra los cabrones



Hice huelga ayer. Porque quise y porque pude. Puedo pagar mi hipoteca. Puedo comer. Puedo vestirme. No tengo hijos que alimentar y vestir.

Al amanecer del miércoles el comercio ambulante del mercadillo de mi pueblo se instala en el descampado asfaltado en torno a diez palmeras. También el miércoles 14N. Los vendedores ambulantes no hacen huelga. Porque no pueden. O porque no quieren. Porque no creen que perder un día de venta sirva para cambiar el sistema. Para lo único que sirve, dicen, es –precisamente- para perder un día de venta.

Al concluir la mañana, papeles y plásticos, desperdicios del mercado, revuelan sobre el asfalto. A esas horas, otros miércoles, barredoras de la empresa municipal de limpieza ya las habrían recogido. Pero no este miércoles. Los trabajadores del servicio están en huelga. Porque pueden. Y porque quieren.

Escucho en la radio que la huelga no es demasiado general. Pero que las manifestaciones han sido masivas. La gente, en general, acudió a su puesto de trabajo. A su puesto en el mercado. Para poder pagar la hipoteca. Para poder comer y vestirse. Para poder alimentar y vestir a sus hijos. 

Y después, con sus hijos, se ha largado a la calle a gritar bien alto y claro, a gritar bien indignados, que no les gusta este sistema:

En el que es tan fácil perder tu empleo y tan difícil encontrar otro.

En el que si pierdes tu empleo y no hay manera de encontrar pronto otro y no puedes pagarle al banco el préstamo que te vendió en condiciones de usura para poder vivir bajo un techo, te quitan ese techo y las paredes que lo sostienen y lo que dentro contienen: tu vida. 

Aunque tienes que seguir pagando por esa vida, que ya no tienes. 

Naturalmente, aun sin techo no se te ocurra enfermar. Y, naturalmente, sin techo no pienses que tus hijos irán a la universidad… 

Contra eso gritan, después de haber trabajado. Los que tenían trabajo. Los que podían dejar de trabajar un día. Y aún hay quien interpreta que la huelga ha sido un fracaso. Abusones. Cabrones.