martes, 11 de septiembre de 2012

Olvido Hormigos



No hablemos del asunto que la ha convertido en trending topic (“el dedito no es delito”, como bien han resumido los jocoperiodistas de El Mundo Today, y no hay mucho más que añadir; salvo que hay que ser mala persona para irse a la puerta del ayuntamiento a insultarla… Pero ¿qué clase de educación ha recibido esa gente?... Nada, nada, les abro un parte disciplinario y se acabó…). No hablemos de ella, sino de su nombre, no me digan que no lo han pensado: su padre, el señor Hormigos, quería olvidarse de un apellido que le provocaba un insoportable cosquilleo en la garganta al pronunciarlo y en el oído medio al escucharlo. Pero, al no conseguirlo (el alzheimer no acude si lo llamas), apostó por lo contrario y llamó a su hija Olvido. Y cesó el picor.

Olvido Hormigos es uno de esos nombres que, asignado a un personaje en una novela, levantaría suspicacias en el lector: sonaría forzado y falso. Así que la realidad supera una vez más a la ficción.

Olvido Hormigos son un nombre y un apellido de la categoría de Camino Paredes, que podría haber sido reportera en El País Imaginario, pero que, sin embargo, corresponde a la muy real y amabilísima directora del Museo Gustavo de Maeztu de Estella, Navarra. A veces, la vida se pone amena… Camino Hormigos, Olvido Paredes, Camino Olvido, Hormigos Paredes…

Olvido Hormigos podría haber sido título de película del primer Buñuel, inspirada en una pintura de Dalí en la que puede verse un retrato en primer plano expresionista (sí, sí, es el único lienzo de ese estilo que pintó el surrealista franquista…) de señora con bigote que parece bramar a la puerta de un ayuntamiento. Pero si acercamos la mirada (hay que fijarse muy bien), descubriremos con asombro (ese tío era un artista) que es un bigote de hormigos (y también de hormigas) que le nacen a la vociferadora de una horrenda boca-hormiguero…

(Quizá sí haya algo más que añadir: conviene que condenen ejemplarmente a los vídeo transmisores…)

lunes, 10 de septiembre de 2012

Media hora



A Aaron Sorkin, guionista de cine y televisión (La red social, El ala oeste de la Casa Blanca…) suelen acusarle de escribir diálogos irreales. Él se ha defendido así:

"Mis diálogos no pretenden ser reales. Lo son. Es como hablaría la gente si tuviera el tiempo suficiente para pensar lo que quieren decir, si les dieras media hora para responder."

En la vida real el problema suele ser ese: la falta de guión. Anda uno improvisando las conversaciones… y así salen de imperfectas. Y además, uno no se permite o no le permiten a uno pensar media hora una respuesta. (Quizá solo en México, Adriana, ¿sabes el chiste…?). 

Aquí, en esta red de conversaciones, eso sí sería posible: tomarse unos minutos -no hace falta que sean treinta- para pensar y razonar respuestas. Pero eso no sucede siempre, como demuestran tantos exabruptos foreros (de otros foros que no son este, que es muy civilizado, menos cuando al Niñorrojo se le cruza un cable con Clint Eastwood, El hombre que hablaba con las sillas…)

Digo que en la vida no hay guión y creo que es cierto (y magnífico): el futuro no está escrito, por más vueltas que le demos al calendario maya. Vivir sabiendo lo que va a suceder sí que sería una maldición, como supo sufrir el protagonista de El día de la marmota. (Y si descubriéramos que hay guión, qué descoloque, pobre Truman…) 

Nuestra vida no está escrita pero sí nuestros diálogos: repetimos clichés aprendidos... Quizá a veces sentimos la tentación de creer que nuestras ideas nos pertenecen. Pero si lo pensamos media hora (o medio minuto) sabemos que no es cierto. Porque  todos hablamos según el inconsciente argumentario que vamos mamando y… 

…me he perdido… 

Yo solo quería recomendaros The Newsroom, la última serie de Sorkin, que estoy viendo de aquella manera… y no sé de dónde y de quién han salido todas esas palabras.

El arranque es una espléndida pieza de guión rematado en monólogo que, aunque no sea real, merecería serlo.

domingo, 9 de septiembre de 2012

Descapando al león



Que el periodismo anda traqueteado parecen confirmarlo noticias como la de las pirámides o la de los huevos del león... La inmediatez o la necesidad de captar la atención conducen, a menudo, a la publicación de embustes (mentiras o baratijas) informativos.

La noticia de que, vía Google Earth, habían sido descubiertas unas pirámides en la ribera del Nilo, una de ellas mucho más grande que cualquiera conocida, fue rebotada en todos los medios periodísticos, tradicionales o no, sin contrastar demasiado la procedencia de la información... dado que ahora se confirma que no pasan de ser unas cuantas rocas amontonadas naturalmente.

Antes se decía del papel, “el papel es muy sufrido”, pero desde luego la capacidad de sufrimiento de cualquier ordenador es bastantes terabytes superior. Las ediciones digitales de los periódicos nos informan de que una de las esculturas que flanquean la escalinata del Congreso, uno de los leones de bronce, no sé si Daoíz o Velarde, carece de testículos. Lo cual está siendo interpretado como una sesgada metáfora de un parlamento castrado...

El Canal Historia está investigando el asunto. Y hasta ha puesto en marcha una campaña pro saco escrotal de Velarde (o Daoíz), que será fabricada en la Fundición Capa...

Así pues, niños y niñas: ¿Quién descapará al león capado...? Capa lo hará... Y el descapador que lo descape buen descapador será...