Esto parece un proyecto cultural… diferente. Esto parece un ejemplo de que otra “industria cultural” es posible. Basado en “una comunidad virtual… capaz de convertirse en inversora económica de sus propios sueños”, según explica su promotor, Hernán Casciari.
Editan una revista cultural llamada ORSAI de más de doscientas páginas (en papel y en pdf en su web), sin un centímetro de publicidad y sin subsidios públicos o privados, con suscriptores que confían: en preventa. Ahora se proponen publicar libros con un ingenioso sistema, que parte de los lectores al encuentro del libro que desean leer (explicado en: “Una lengua común”).
¿Qué los diferencia de cualquier editorial convencional? La ausencia de intermediarios permite que el 50% del precio de venta de cada ejemplar vaya para el autor (escritor o ilustrador). Lo habitual es el 8%. La ausencia de publicidad o patrocinios los hace libres.
Hay agricultores almerienses que ya distribuyen directamente a casa frutas y verduras de excelente calidad. Combinando la producción local y la tecnología global. Reducir el poder de las grandes superficies comerciales, de los grandes holdings mediáticos, sobre el mercado agrícola o cultural… reducir el número de intermediarios (especulando sobre un producto, asfixiando al productor) para vender pimientos o para vender libros podría ser una de las claves de la reforma económica.
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