lunes, 10 de octubre de 2011

¿Rigor periodístico? Bueno... Tenemos otras prioridades

A cuenta de un asunto que tiene ver con el coche oficial del ministro de Fomento en una gasolinera gallega, a la que al parecer acudió para algo más que repostar, en una tertulia radiofónica casualmente escucho al director de El Mundo recordar que su periódico publicó una vez que Mª Antonia Trujillo, la ministra de Vivienda del primer gobierno de Zapatero, se había construido un despacho de 77 metros cuadrados de superlujo. En la redacción de la noticia, publicada sin firma el 22 de abril de 2005, se aclara que no se había recabado la versión oficial del ministerio, lo cual no impidió describir el despacho con detalle: “diseño espacioso, decoración minimalista de inspiración zen…”, anotar el presupuesto: 37.000 euros, y adjuntar un gráfico (con sus mesas Jolly, sus sofás Oakland, sus librerías Progetto, sus lámparas Glo-Ball… y hasta con un avatar de la propia ministra hablando por teléfono… quizá con el director de El Mundo). Eso le servía al periódico para componer un elocuente contraste con la propuesta del ministerio de impulsar la construcción de viviendas de protección oficial de pequeño tamaño, entre 25 y 30 metros cuadrados, en régimen de alquiler económico, pensadas como casa transitoria para jóvenes, con el objetivo de facilitar su independencia… como sucede en los países nórdicos más avanzados en este y otros asuntos.

La propia ex ministra confirma (como no es rencorosa, comparte con él tertulia radiofónica) que lo llamó para decirle: ven a verlo. Y el despacho resultó ser bastante austero. Y el periódico publicó una pequeña rectificación: es un error, cualquiera puede cometerlo y tal…

Pero lo que yo entiendo es: “Nosotros publicamos noticias sin exigirnos mucho rigor, sin contrastar la información, guiados por nuestra intuición o nuestra imaginación, nos dejamos llevar por el chivatazo interesado, si coincide con nuestra línea editorial. Y por el sensacionalismo, esto es un negocio, se trata de vender… la verdad, bueno, ya saben lo que dicen: no dejes que la realidad te estropee una buena noticia. O mala. Nos gusta jugar a martillo de corruptos. Aunque golpeamos más en unos clavos que en otros… desde nuestra independencia, claro. Luego esperamos que sea el aludido, el escogido por nuestro dedo acusador, el que nos desmienta. Entonces matizamos. Aún así, no siempre damos nuestro brazo a torcer. Y alguno se muere sin haber podido leer nuestra rectificación. A eso lo llamamos periodismo de investigación.”

La memoria política de Mª Antonia Trujillo, seis años después, sigue asociada a aquella frase que tomó prestada de Salvador Allende para definir esos apartamentos: “soluciones habitacionales”. Causó rechifla. Sigue asociada a su impotencia para organizar ese Servicio Público de Alquileres (el lobby inmobiliario en connivencia con el bancario no están para bromas… los jóvenes lo que tienen que hacer es colgarse del cuello una hipoteca -alquilar es tirar el dinero-, porque al final-final, dentro de cuarenta años, la casa es tuya… si consigues comer cada día de esos cuarenta años, después de que te descontemos cada mes la excelente cuota de amortización…). Y sigue asociada al despachito. Un despacho que ningún redactor de El Mundo llegó a ver. Sólo el director… después.

Rigor periodístico, a menudo, parece un oxímoron.