sábado, 8 de octubre de 2011

Que viene el coco

Coco co co lesterol. Dicho así, temblando, o como si lo tratara de pronunciar Guadalupe (La chica del gato, ya les conté ayer). El coco es el coco para el colesterol. Quiero decir que para saturar sus niveles, los de colesterol malo, nada hay mejor, según el doctor Rente. Hasta tres veces puede leerse ‘coco’ bajo el rótulo: Desaconsejados. En el apartado Frutas, verduras y legumbres, en el apartado Frutos secos, y en el apartado Aceites.

Pero el coco es fruto de árbol, cocotero, gracioso nombre, es decir, un producto natural. Nada sintético o transgénico. Y, sin embargo, serviría como ejemplo para invalidar la ecuación lo natural = lo saludable. A veces lo natural puede ser una bomba: un coco es, básicamente, agua y ácidos grasos saturados (90%). Lo dicho, una bomba para quien tiene el LDL Colesterol por encima de 200.

La palabra coco tiene una etimología divertida. El nombre del fruto procede del fantasma -un fantasma portugués, por cierto- como define y precisa muy detalladamente el Diccionario de nuestras Academias:

coco1.

(De coco2, porque la cáscara del fruto con sus tres agujeros semeja una cabeza con ojos y boca, como la de aquel fantasma infantil).

1. m. Árbol de América, de la familia de las Palmas, que suele alcanzar de 20 a 25 m de altura, con las hojas divididas en lacinias ensiformes plegadas hacia atrás, y flores en racimos. Suele producir anualmente dos o tres veces su fruto. Del tronco se saca una bebida alcohólica.

2. m. Fruto de este árbol, que es de la forma y tamaño de un melón regular, cubierto de dos cortezas, al modo que la nuez, la primera fibrosa y la segunda muy dura; por dentro y adherida a esta tiene una pulpa blanca y gustosa, y en la cavidad central un líquido refrigerante. Con la primera corteza se hacen cuerdas y tejidos bastos; con la segunda, tazas, vasos y otros utensilios; de la carne se hacen dulces y se saca aceite.

coco2.

(Del port. côco, fantasma que lleva una calabaza vacía, a modo de cabeza).

1. m. Fantasma con que se mete miedo a los niños.

Y a los adultos, cuando el coco termina en colesterol.

(P.S. “lacinias ensiformes plegadas hacia atrás”, “flores en racimos”, “melones”, “carnes”, “dulces”, “cavidades”, “pulpa blanca y gustosa”… no me digan que no es sexy el diccionario…).