viernes, 14 de octubre de 2011

El paradigma pacifista

¿Por qué es ilegal cultivar marihuana y legal la producción, distribución y comercio de armas de fuego? Cuando esto último es, evidentemente, mucho más perjudicial para la salud de muchos. Las armas ¡se utilizan para matar gente!

Las armas con las que el psicópata entra en el colegio, las armas con las que el ladrón dispara al dueño de la tienda, las armas con las que la banda mafiosa somete a los campesinos, las armas con las que se arrasa el pueblo vecino, las armas con las que se reclutan forzosamente niños soldados, las armas con las que se violenta a las mujeres, las armas con las que el grupo terrorista vuela un mercado, las armas con las que el ejército bombardea una ciudad… las armas utilizadas en todos los crímenes no han sido fabricadas en talleres clandestinos, sino en empresas que se publicitan con su código de identificación fiscal. A la vista de cualquiera. Sin pudor. ¿No es escandaloso?

Propongo cambiar el paradigma belicista en que vivimos. Propongo prohibir la fabricación de armas de fuego. Claro que, para vigilar que no se fabriquen armas, sería necesario un cuerpo policial… armado. Aquí hay una contradicción que tengo que resolver. Déjenme que siga pensando… Los capones. Eso siempre ha funcionado: tú le pegas un capón a un tío, en el cogote, con el nudillo encogido del dedo corazón, y se le quitan las ganas de engrasar la escopeta.

Y luego está la caza… Pero las armas pueden utilizarse en nobles actividades deportivas, ¿qué pasa con los pobres cazadores?, ¿a qué van a dedicar los domingos de temporada por la mañana? También para eso tengo una respuesta: podrían entretenerse en actividades cazadoras igualmente sangrientas, como el parchís.