El símbolo de Copenhague bien podrían ser los radios de una bicicleta despidiendo gotas de lluvia. En Copenhague hay atascos de bicicletas. Hay tantas (más del 60 % de los desplazamientos se producen sobre sus dos ruedas) que ya he propuesto al ayuntamiento de la ciudad que suprima uno de los dos carriles de coches para que lo ganen las bicis. Aún no han atendido mi solicitud, tal vez porque no hablo danés…
En Copenhague llueve cada día. Bicicletas y lluvia definen el paisaje de la ciudad e imponen el uniforme: chaqueta y pantalón impermeables… y sandalias sobre los pedales. En Copenhague empieza (o termina) un puente de ocho kilómetros que termina (o empieza) en Malmoe, describiendo un arco para unir Dinamarca y Suecia. En Copenhague hay albóndigas caseras, tango y vinos. En Copenhague hay un barrio ex libertario. En Copenhague hay espirales doradas y torres verdosas que te acercan al cielo. En Copenhague hay silenciosos canales entre apartamentos de transparente lujo. En Copenhague hay una plaza en la que, bajo una escultura de nativos groenlandeses, nativos groenlandeses beben cerveza y bostezan. En Copenhague hay una esculturilla de bronce nacida de las aguas y de la imaginación de Hans Christian Andersen, fusilada por cientos de flashes al anochecer. En Copenhague hay “otro” David de Miguel Ángel. Y una torre (casi) redonda. En Copenhague está la calle comercial más larga de Europa (pero nosotros, astutamente, sólo recorrimos cien metros). En Copenhague hay una biblioteca negra, inaccesible, pero hay acogedoras bibliotecas de barrio. Y cafés con libros. En Copenhague hay un cementerio que se llama kierkegaard (es decir, cementerio), donde está enterrado Kierkegaard, es decir, el filósofo, y también Andersen, padre de una sirena, un pato feo y un soldado de plomo, entre otras criaturas… En Copenhague hay piedras rúnicas con inscripciones extrañas (para mí). En Copenhague hay barbas vikingas. Y más de cien elefantes…
Dije en el primer párrafo que no sabía danés pero no es cierto. Sé estas frasecillas que me enseñó mi amiga Mette y que anoto aquí para uso de posibles viajeros por la ciudad:
Hola = Hej
Adiós = Hej hej
Hasta luego = Vi ses senere
La comida esta rica = Maden er lækker
Viajar es vivir = At rejse er at leve
El cine danés es muy alegre = De danske film er meget optimistiske
12 cervezas, por favor = 12 øl, tak
Estoy perdido, vivo en Christianshavn = Jeg er faret vild, jeg bor på Christianshavn
Esta lloviendo = Det regner
Estamos buscando el tiempo bueno = Vi leder efter godt vejr
Allí he aprendido, además, que español y danés comparten al menos una palabra: “gratis”. Pero no es fácil escucharla allí.
En Copenhague está Mette (pero por poco tiempo, es una chica inquieta). Y para nosotros Copenhague es la sonrisa de Mette.
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