jueves, 24 de marzo de 2011

Después de cada guerra alguien tiene que hacer limpieza...

FIN Y PRINCIPIO

Después de cada guerra
alguien tiene que hacer limpieza.
Un mínimo orden
no se hará solo.

Alguien tiene que apartar los escombros
de los caminos
para que puedan pasar
carros llenos de cadáveres.

Alguien tiene que hundirse
en el fango y en la ceniza,
en los muelles de los sofás,
en las esquirlas de vidrio
y en los trapos ensangrentados.

Alguien tiene que arrastrar una viga
para apuntalar la pared,
alguien debe poner cristales en las ventanas
y colocar la puerta en los goznes.

Es una labor nada fotogénica
y requiere años.
Las cámaras ya se han ido
a otra guerra.

Otra vez puentes,
de nuevo estaciones.
Las mangas se deshilacharán
a fuerza de arremangarse.

Alguien, escoba en mano,
recuerda aún cómo era todo.
Alguien escucha
y asiente con la cabeza que no le arrancaron.
Pero pronto, muy cerca,
empiezan a pulular
quienes lo encuentran aburrido.

Alguien, todavía a veces
de debajo de una mata desentierra
argumentos oxidados
y los arroja al montón de desechos.

Quienes saben
la trama de la historia
tienen que ceder
a quienes apenas la conocen.
Y menos que apenas.
E incluso casi nada.

En la hierba que ha crecido
sobre causas y efectos
alguien debe tumbarse
con una espiga entre los dientes
para contemplar las nubes.

(WISLAWA SZYMBORSKA: Paisaje con grano de arena, editorial Lumen, 1997, traducción de Ana María Moix y Jerzy Slawomirski)

martes, 15 de marzo de 2011

Original receta de huevo estrellado

Ingredientes:

Un huevo de gallina. Agua. Un pellizco de sal.

Elaboración:

Vierta agua del grifo en una cazuela pequeña hasta llenar la mitad. Añada la sal. Inserte el huevo. Aplique calor de vitrocerámica número 5.

Tiempo de cocción:

Olvídese, salga de la cocina y mire relajadamente en televisión tres episodios seguidos de la divertidísima serie neoyorkina “How I met your mother”.

Presentación:

Huevo explosionado y esparcido en mil diminutos cachos sobre campana extractora, techo, paredes y suelo, reloj de cocina, lámpara, despensa, imanes del frigorífico, fuente de frutas, botijo, botella de vino tinto y este libro de recetas. Textura de gomaespuma. Cazuela tiznada, reutilizable sólo como macetero. Azulejos sudados. Aroma a incendio recién apagado en una ferretería.

Sucedió anoche.

lunes, 14 de marzo de 2011

Poemas gritados

¿Conocéis la leyenda de Sierva María? Apenas adolescente fue mordida en un tobillo por un perro rabioso, lo que acabó por provocarle “vértigos, convulsiones, espasmos, delirios, solturas de vientre y de vejiga, y se revolcaba por el suelo aullando de dolor y de furia”. El obispo determinó que estaba endemoniada e impuso su ingreso en un convento, donde fue sometida a toda suerte de martirios para su exorcismo. Hasta que se hizo cargo del asunto el cura Cayetano que, según propia confesión, era nieto del tataranieto del soldado y poeta Garcilaso de la Vega. Y que quiso curarla de su mal a base de recitarle “con voz intensa y bien articulada” los cuarenta sonetos que compuso en su vida el caballero Garcilaso, antes de perderla de tremenda pedrada en la cabeza en el asalto a la fortaleza de Le Muy. Tan original terapia no libró a Sierva María de sus demonios, pero sí consiguió que sucumbiera a otro igual de implacable, incitador de euforias y abatimientos, de sudores y lágrimas, de dulces y rabiosos tormentos: el demonio del amor.

Sierva María murió joven aunque, tal vez, feliz. Y “allí estaba la noticia” -relata Gabriel García Márquez, en “Del amor y otros demonios”-, cuando quisieron trasladar sus restos “la lápida saltó en pedazos al primer golpe de piocha, y una cabellera viva de un color cobre intenso se derramó fuera de la cripta (…) Extendida en el suelo, la cabellera espléndida medía veintidós metros con once centímetros.”

Con este rodeo, pasando por Sudamérica, empiezo yo a hablarles de Garcilaso de la Vega a mis alumnos de primero de bachillerato. No es fácil captar su atención. Ayer, nada más borrar la pizarra, les anuncié con voz grave:

- Ya sabéis quién se ha muerto, ¿no?

- ¿Quién? ¿Quién? ¿Quién? ¿Quién?

-Calisto. Se cayó por la escalera, después de yacer con Melibea, y se ha partido el cuello...

Y mañana, que toca Lope de Vega, apuraré el sensacionalismo:

-Acaban de violar a Laurencia… Y han matado al Comendador… ¿Que quién lo hizo? Fuenteovejuna, señor.

No, no es fácil, despertar su interés por estas literaturas en antiguo castellano… Luego les leo, no cuarenta, sino tres sonetos de Garcilaso, tras hablarles acerca de sus desamores con una dama portuguesa, del “cabello, que en la vena del oro se escogió”, del “carpe diem”, del “locus amoenus”… y de Dafne huyendo de Apolo y autotransformándose en laurel: “los blancos pies en tierra se hincaban / y en torcidas raíces de volvían.”…

Recito, por ejemplo, el Soneto V:

“Escrito está en mi alma vuestro gesto,
y cuanto yo escribir de vos deseo;
VOS SOLA LO ESCRIBISTEIS, YO LO LEO
tan solo, que aun de vos me guardo EN ESTO.

EN ESTO estoy y estaré siempre puesto;
que aunque no cabe en mí CUANTO EN VOS VEO,
de tanto bien lo que no entiendo CREO,
TOMANDO YA LA FE POR PRESUPUESTO.

Yo no nací sino para QUEREROS;
mi alma os ha cortado a su medida;
POR HÁBITO DEL ALMA MISMA OS QUIERO.

Cuando tengo confieso yo DEBEROS;
POR VOS NACÍ, POR VOS TENGO LA VIDA,
POR VOS HE DE MORIR, Y POR VOS MUE-RO.”

(Pronunciado esto último con pausa y con acento de San Blas. Y sí, las mayúsculas significan gritos.)

“Si Garcilaso volviera, / yo sería su escudero; / que buen caballero era”, escribió una vez Rafael Alberti. Pero si Garcilaso asomara por esta clase de primero de bachillerato, algunos quizá lo recibirían a pedradas, por que no echara de menos los combates al servicio del emperador. Malos tiempos para la lírica… del siglo de oro.

Para poemas a gritos y a dúo simultáneo los de "Accidentes polipoéticos", ¿los conocéis? Aquí tenéis un ejemplo: "Van a por nosotros". Y es buenísima esta otra versión del mismo poema con fondo electrónico de Klub (Luis Auserón).

Les he propuesto a Lorena y Cristina -que son muy teatreras- su propia interpretación y están en ello. Ya os mostraré el resultado.

lunes, 7 de marzo de 2011

110

El Roto y Forges ponen las cosas en su sitio casi a diario. A ver qué os parece este punto de vista sobre el asunto del que todo el mundo habla:



domingo, 6 de marzo de 2011

Que venga Paco

“Mi padre se buscaba la vida con la guitarra, con los flamencos… en la juerga, que es como vivían los flamencos en aquella época y… siempre amanecía… yo recuerdo a mi padre siempre con la guitarra, llegaba por la mañana, estábamos tos esperando ahí, como los pajaritos esos en un nido esperando que llegue la madre con el gusano… y le daba a mi madre veinte duros pal desayuno”.

Me ha gustado esta comparación. Quien la cuenta es Paco de Lucía, en un documental sobre su vida que acabo de ver en el programa ‘Imprescindibles’ de La2. La semana pasada Juan Marsé y esta Francisco Sánchez… (Por cierto que La2 es, al fin, un canal cultural, con una parrilla de contenidos interesantísima… al fin una televisión pública que merezca tal nombre).

Al verlo me he acordado de Emilio Pozo. Para mí el flamenco es Emilio Pozo, al que le debo algunos de mis recuerdos más divertidos como concejal, gracias a sus odiseas y osadías flamencas: hay que ir a la casa de El Cabrero… hay que homenajear al Habichuela… y a Enrique Morente… y a Mario Maya… y allí estuvieron, y qué bueno fue tenerlos cerca… qué bueno vivir la alegría –casi infantil- con la que Mario colgaba sus carteles de homenaje (diseño Berjillos) en sus tabernas favoritas del Albaicín y el Sacromonte… qué buena aquella proyección de ‘Camelamos Naquerar’: Mario Maya y Concha Vargas denunciando la persecución y la postergación social del pueblo gitano, a través de aquellas coreografías tan extrañas, tan modernas, sombras grises fulgurando entre los arcos blanquísimos del patio del Convento…

… que venga Manolo Sanlúcar (bueno, mejor que no venga)… y que vengan los nuevos flamencos a acompañar a Julián: que venga Miguel Poveda y que venga Arcángel y que venga Mayte Martín y que venga Niña Pastori (bueno, mejor que no hubiera venido)… y que venga Félix Grande a contarnos la pequeña gran historia del flamenco, con tono lírico y épico y silencios dramáticos por los que se colaba un cantar de pájaros escondidos entre las ramas de los naranjos del patio de Los Frailes…

Y que venga Paco de Lucía… La gran aspiración fue siempre Paco. Por Emilio supe que vivía en el Yucatán de México. Ahora lo veo en el documental con un escueto calzoncillo practicando la pesca submarina, nunca lo hubiera pensado… y vestido con una guayabera cocinando unos pargos…

“Yo no tuve que aprender las bases del ritmo intelectualmente, es algo que era inherente a mí en esa edad, ya que yo lo había oído como el que oye hablar. Para mí era tan familiar como entender las palabras que decía la gente…”, dice Paco de Lucía en otro momento. Y se las dedico a aquellos que, como Celia Villalobos, consideran que hablar “como se habla en mi tierra”, que hablar andaluz, ha de ser necesariamente presumir del idiolecto plagado de vulgarismos y chabacanerías que ella emplea. (Aunque quizá para evitar eso sea imprescindible dedicar parte del año a jugar al billar en algún galpón mexicano, como hace Paco.)

“Cuando te agarre, no te dejará escapar”, me dijo una noche Félix Grande en el Convento. Se refería al “pellizco” del flamenco, que yo solo he sentido en contados momentos. Por ejemplo cuando a Emilio le escuché esta letra:

El tiempo lo dice tó:
del que lleva y del que trae,
del que saca y nunca pone,
del que puso y no cogió
”.

Estoy pensando, Emilio, que ya casi mejor que “que venga Paco” sería pasarnos nosotros a visitarlo en el Yucatán, ¿qué me dices? Un abrazo, amigo.

Imprescindibles: Paco de Lucía

(Te lo tengo guardao en dvd, por si se te hubiera escapao.)