martes, 20 de diciembre de 2011

¡Álzalas, buey!

Cuando José, María y el Niño huyen a Egipto el buey se queda… Yo no había reparado en eso. Se queda solo, comiéndose la cama de paja del pesebre sagrado. Yo no había caído. Pero algunos escritores sí.

Por ejemplo el poeta y novelista inglés Thomas Hardy (el autor de Tess, novela sobre la que Polanski hizo una película con Nastassja Kinsky) escribió un poema que trata el asunto: tras el Alumbramiento, todos en el Portal estarían de rodillas…

Por ejemplo, al poeta uruguayo-francés Jules Supervielle le importa tanto el buey del Portal que escribió un relato contando el Nacimiento desde su punto de vista. Con un detalle fantástico: el buey calienta al Niño con su aliento y es tal la cantidad de ángeles que revolotean en torno que teme aspirar uno a través de las fosas de su hocico.

En una novelita que ando escribiendo me vino a cuento incluir un par de estampas apócrifas de santos. Por ejemplo: la de un San Isidro uncido a un yugo, arando el campo, mientras los bueyes –genuflexos- oran en la capilla… Y, por casualidad, compruebo ahora que la imagen de un buey arrodillado ya se le había ocurrido a mucha más gente…

Cuatro consecuencias provisionales de los párrafos anteriores:

1. Todo lo ha pensado ya alguien antes: la originalidad es imposible (pero aspirar a ella no creo que sea del todo inútil…).

2. Religión, tradición, literatura… son distintas formas de la ficción. Cada cual escoge la que le resulta más útil para explicarse la realidad. Y, naturalmente, no se excluyen, no son incompatibles entre sí.

3. ¿Tienen estas elucubraciones alguna utilidad? En principio, no parece. Pero, ¿no es admirable que la mente humana se plantee la posibilidad de que un buey esnife sin querer un ángel? ¿O que asuma que una mujer puede concebir y parir y conservar su virginidad? ¿O que imagine que la Virgen María pudiera ser manca, como inventa Gustavo Martín Garzo en esa estupenda novela “navideña” titulada El lenguaje de las fuentes, en la que el punto de vista es el de Pepe, el “padre putativo”, quiero decir…?

4. Qué hermosa la democracia, que me permite bromear (un poquito) con estas cosas sin que a continuación llamen a mi puerta unos señores y aprisionen mis muñecas y me arrojen a un sótano… Y qué miedo las dictaduras teocráticas (las dictaduras), en las que terribles ministros de Dios interpretan a conveniencia su Palabra…

Estos y otros pensamientos tan atractivos como inútiles me sugiere la lectura de un artículo de Gustavo Martín Garzo que he encontrado navegando por aquí y por allá, ya ni me acuerdo de cómo he llegado a él… Este océano es inabarcable… ¿infinito? Y la mente humana, ¿tiene fondo?

Ya que lo he encontrado, y como me ha gustado, lo pongo aquí: “El buey y los ángeles” se titula. Con él quiso Gustavo Martín Garzo felicitar las navidades de 2008. Y yo aprovecho para felicitaros las de 2011.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Mi calle

Acabo de saber que el Ayuntamiento de Roquetas de Mar ha tenido el buen criterio de dedicarme una calle. Preventivamente, antes de haber hecho algo para merecerlo, qué te digo yo: provocar una guerra civil o ganar el Nobel de Física.

Junto al Castillo de Santa Ana. A orillas del Mediterráneo.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

De revistas, libros y pimientos

Esto parece un proyecto cultural… diferente. Esto parece un ejemplo de que otra “industria cultural” es posible. Basado en “una comunidad virtual… capaz de convertirse en inversora económica de sus propios sueños”, según explica su promotor, Hernán Casciari.

Editan una revista cultural llamada ORSAI de más de doscientas páginas (en papel y en pdf en su web), sin un centímetro de publicidad y sin subsidios públicos o privados, con suscriptores que confían: en preventa. Ahora se proponen publicar libros con un ingenioso sistema, que parte de los lectores al encuentro del libro que desean leer (explicado en: “Una lengua común”).

¿Qué los diferencia de cualquier editorial convencional? La ausencia de intermediarios permite que el 50% del precio de venta de cada ejemplar vaya para el autor (escritor o ilustrador). Lo habitual es el 8%. La ausencia de publicidad o patrocinios los hace libres.

Hay agricultores almerienses que ya distribuyen directamente a casa frutas y verduras de excelente calidad. Combinando la producción local y la tecnología global. Reducir el poder de las grandes superficies comerciales, de los grandes holdings mediáticos, sobre el mercado agrícola o cultural… reducir el número de intermediarios (especulando sobre un producto, asfixiando al productor) para vender pimientos o para vender libros podría ser una de las claves de la reforma económica.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Cosechando subvenciones

Veo en La Sexta Salvados, tal vez el mejor programa en la actual parrilla de televisión. Este episodio se titula "Cosechando subvenciones" y trata de la agricultura en Andalucía.

Comienza con unas palabras mitineras del político catalán y catalanista Durán i Lleida. Y termina con una entrevista al terrateniente Cayetano Martínez de Irujo, del ducado de Alba.

A Durán i Lleida le parecen mal las ayudas al campo andaluz. En su opinión, las pagan los catalanes. A Cayetano le parecen mal las ayudas al campo andaluz: ¿los tres millones de euros que recibe la casa de Alba de la Unión Europea? No. Le parece mal el subsidio al jornalero.

Durán i Lleida grita mucho y pone cara de muy enfadado para decir que no le gusta una agricultura subsidiada, pero la banca subsidiada no le hace perder el sueño ni la voz. Cayetano preferiría que no fuera el estado quien subvenciona; preferiría ser él, como en tiempos de su padre –dice- el que diera un sobrecito navideño a los jornaleros que se lo merezcan, que lo agradecerían besándole los nudillos (lo de los nudillos no lo dice, lo supongo yo, lo del sobre sí: ¿no es increíble?). Cayetano no recuerda haber visto la película "Los santos inocentes". De leer la novela o la historia de España, ni hablamos… No se cuestiona el origen del patrimonio heredado. Se queja de la presunta indolencia del trabajador andaluz y se llama a sí mismo empresario, pero un empresario ha de emprender, y él parece limitarse a tener la tierra y a cobrar las correspondientes ayudas que tanto le molesta que reciban los trabajadores. Y a "defender el pan" (sic), en las 25.000 hectáreas que poseen, de 250 familias, "más de las que deberíamos, estamos haciendo esfuerzos para no echar a algunas…"

A Cayetano le habría gustado vivir en la Edad Media, sigue diciendo. Y muchos estamos de acuerdo: personajes de esta estirpe deberían haberse quedado en la Edad Media. “Cayetano es un Lannister”, escribe un tuitero. Pero eso es elogiarlo demasiado: los Lannister (de Juego de Tronos) son individuos complejos, inteligentes y Cayetano no es más que “un tonto con posibles”, por emplear una expresión de tiempos de su padre.

Cayetano es un ejemplo antológico de cómo una vida absolutamente acomodada desde la cuna, sin el menor estímulo intelectual, puede hacer estragos en un cerebro humano. (También hay ejemplos de lo contrario, seamos escrupulosos.) Está muy dolido con que no se valore suficientemente en España lo bien que ha llegado a montar a caballo…

Durán i Lleida parece un tipo encantado de conocerse. Uno lo imagina ante el espejo, ajustándose el nudo de la corbata en la habitación del hotel de cinco o seis estrellas en el que vive, bajando a desayunar al restaurante de varios tenedores (confortablemente sentado en una mullida butaca bajo la bóveda acristalada, degustando un pa amb tomàquet, limpiándose de la comisura de los labios un restillo de aceite de oliva cordobés), y escribiendo discursitos en los que asegura que los andaluces se pasan el día en el bar y que a esas cañas invitan los catalanes, unas declaraciones que a él no le suenan demagógicas… O escribiendo que le parece que hay demasiados mohammeds en Cataluña y demasiado pocos jordis, unas declaraciones en las que él no llega a percibir el tufo xenófobo… Durán i Lleida es un irresponsable: agravia haciéndose el agraviado. Por arañar un puñado de votos, alimenta el prejuicio y el enfrentamiento.

Ya cansa el tópico sobre la perpetua fiesta andaluza. Fomentado en anuncios como “todos necesitamos un poco de sur…”, como si en el sur no se trabajara, como si en el norte no hubiera fiesta… “Yo no sé cantar ni bailar”, dice un jornalero en la peña bética de El Coronil.

“El subsidio es un mal menor, es una ayuda para alimentar a las personas, y para fijar a la gente al territorio, para que no se despueble como ha ocurrido en otros lugares, en Castilla León… Pero las manos no deberían servir para pedir, sino para trabajar”, dice Diego Cañamero en el programa. Y en una carta abierta a Durán i Lleida, que puede y merece leerse completa en la red: “Usted sabe bien que el PER y los subsidios son un insulto a los jornaleros/as, siempre hemos defendido que el dinero público fuera a cambio de trabajo, respeto y dignidad. (…) Si tanto le molesta el PER de los jornaleros/as, ¿por qué no defiende la reforma agraria (un 2% de propietarios posee el 50% de toda la tierra de Andalucía) que supondría el fin de este subsidio?”

Produce tristeza la entrevista de Jordi Évole con ese chaval de 18 años resignado “a dar palos” (a los olivos) porque “no le gusta estudiar”. Es triste que las expectativas en la vida de tantos jóvenes andaluces no vayan más allá de comprarse la moto con el primer sueldo en la obra (ya no hay obra) o en el chiringuito. Triste, quiero decir, si “no gustarle estudiar” significa que no tienen la más mínima aspiración por mejorarse y mejorar la tierra en la que viven.

Conozco a muchos jóvenes andaluces a los que sí les gusta estudiar o a los que quizá no les motiva el plan educativo que les proponemos, pero han crecido conscientes de que es importante para ellos una buena formación, que podrá abrirles puertas laborales en el futuro, y que les abrirá la mente… (Aunque Durán i Lleida ha estudiado –Derecho, me parece- y se le está cerrando, en fin.) Conozco a muchos jóvenes andaluces estudiando ingenierías, ciencias biológicas, químicas, económicas, educación física, cinematografía, periodismo y hasta lenguas asiáticas y africanas. O la historia que Cayetano ignora. Gente que debería poder encontrar un trabajo en su tierra si así lo desea, aportando sus conocimientos al desarrollo de su región. Gente con curiosidad, con ambición intelectual, con ganas de aprender, con el cerebro activado, trabajadores… y alegres, sí. Gente del sur.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Segovia, Bilbao, Madrid

En el Café Comercial de la Glorieta de Bilbao charlé una tarde con el poeta Tomás Segovia, una conversación de la que no recuerdo nada, ¿será posible?

Supongo que hablamos de Rejano, porque se trataba de invitarlo a que participara en el Congreso que sobre el poeta de las alas de tierra se iba a celebrar en Córdoba, en el otoño del año 2000. Sólo recuerdo su imagen sentado de espaldas a un espejo, bigote blanco, gafas redondas, porte elegante, hablar pausado. Y la sorprendente pregunta que el camarero nos hizo cuando se acercó a servir nuestras consumiciones: ¿Habéis visto a John Malkovich?

Al parecer John Malkovich, que rodaba entonces en España su primera película como director, Pasos de baile, acababa de tomarse un café en la barra del Comercial.

De modo que recuerdo aquel día como el día en que no vi a John Malkovich y el día en que no escuché a Tomás Segovia, que acaba de morir. Descanse en paz. Seguro que lo hará. Aunque, si pudiera, es probable que -sobre otras cosas- echaría de menos "la garganta anfractuosa de tu sexo alpino". Estos poetas...

Algo debe morir cuando algo nace;
debe ser sofocado, y su sustancia
chupada para ser riego o lactancia
en que otro ser su urgencia satisface.

No habrá otra hora pues en que te abrace
mientras muerdo en la cándida abundancia
de tus dos pechos; no habrá ya otra instancia
en que tu cuerpo con mi cuerpo enlace;

no penetraré más en la garganta
anfractuosa de tu sexo alpino.
Tú a otra luz amaneces; yo declino.

Mi degollado ardor tu altar levanta,
mi reprimida hambre te alimenta,
y el yermo de mi lecho te cimenta.

domingo, 6 de noviembre de 2011

No al aborto

La ciencia no tiene dudas respecto a que un embrión es vida. Pero es que un óvulo sin fecundar también lo es, es una célula. Vital, por tanto. Lo que es más discutible es que podamos considerarlo una vida humana. Para que esa vida sea una vida humana quizá necesite algo más de experiencia y, en todo caso, eso más que una cuestión científica es una cuestión ontológica… y jurídica. Porque si consideramos que un embrión es una vida humana, un aborto sería un asesinato, penado con cárcel o algo más (dependiendo de cada código penal). No sé si un embrión es una vida humana. Lo que está claro es que potencialmente podría serlo. No podemos saber de qué tipo. Quienes argumentan que cada embarazo interrumpido podría haber sido un artista (un Beethoven, dicen) o una magnífica persona, encuentran fácilmente respuesta en que también podría haber sido un Hitler o un Stalin (y entonces no habría estado mal que nos los hubiéramos ahorrado). De antemano, qué sabe nadie…

No necesito que me muestren fetos reventados para posicionarme sobre este asunto. No estoy a favor del aborto. Pero sí a favor de que se legisle sobre este asunto. Y radicalmente en contra de que se encarcele a mujeres o médicos por este motivo. Los que exhiben esas fotos macabras en pancartas o en webs deberían pararse a pensar que suponen, además de una truculencia, una intolerable falta de respeto hacia esa vida humana, puesto que así la consideran, hacia esa persona, hacia un menor muy menor

En España la anterior ley situaba el asunto en terreno muy concreto: si la vida de la mujer corre peligro, ¿la sacrificaremos?, si una mujer ha concebido como consecuencia de brutal violencia, ¿la forzaremos?, si el feto tiene malformaciones que harían inviable su vida, ¿lo condenaremos a ese sufrimiento?

La nueva ley aprobada hace algo más de un año establece un plazo. Parte de la consideración de que el embrión es vida, pero aún no un ser humano, ampara el derecho de las mujeres a decidir responsablemente sobre su reproducción, el derecho a no tener un hijo si sus circunstancias de vida no le permiten criarlo y educarlo, y a interrumpir su embarazo, si así lo desea, en hospitales públicos, en las mejores condiciones sanitarias posibles y no de manera clandestina: ¿o queremos regresar al aborto descrito en Tiempo de Silencio, la novela de Luis Martín Santos, en una chabola insalubre, o al que muestra la película 4 meses, 3 semanas y 2 días, mujeres sometidas al chantaje y al abuso…?

Y, en cualquier caso, se hace necesario recordar que la ley no impone la obligación de abortar.

De plazos o de casos casi todos los países del mundo legislan sobre el derecho al aborto. Rajoy también lo hará.

Entre otras cosas porque, desde la puesta en marcha de la nueva ley (y frente a ciertas opiniones desinformadas) se da una interesante paradoja: ahora que es más fácil abortar, hay menos abortos…

Menos abortos y más tempranos

La Educación para la ciudadanía y los condones algo tendrán que ver.

“Las leyes contemporáneas de las democracias avanzadas no pretenden zanjar todas las disputas morales, sino impedir que lo que unos consideran pecado deba convertirse en delito para todos.” (Fernando Savater)

viernes, 14 de octubre de 2011

El paradigma pacifista

¿Por qué es ilegal cultivar marihuana y legal la producción, distribución y comercio de armas de fuego? Cuando esto último es, evidentemente, mucho más perjudicial para la salud de muchos. Las armas ¡se utilizan para matar gente!

Las armas con las que el psicópata entra en el colegio, las armas con las que el ladrón dispara al dueño de la tienda, las armas con las que la banda mafiosa somete a los campesinos, las armas con las que se arrasa el pueblo vecino, las armas con las que se reclutan forzosamente niños soldados, las armas con las que se violenta a las mujeres, las armas con las que el grupo terrorista vuela un mercado, las armas con las que el ejército bombardea una ciudad… las armas utilizadas en todos los crímenes no han sido fabricadas en talleres clandestinos, sino en empresas que se publicitan con su código de identificación fiscal. A la vista de cualquiera. Sin pudor. ¿No es escandaloso?

Propongo cambiar el paradigma belicista en que vivimos. Propongo prohibir la fabricación de armas de fuego. Claro que, para vigilar que no se fabriquen armas, sería necesario un cuerpo policial… armado. Aquí hay una contradicción que tengo que resolver. Déjenme que siga pensando… Los capones. Eso siempre ha funcionado: tú le pegas un capón a un tío, en el cogote, con el nudillo encogido del dedo corazón, y se le quitan las ganas de engrasar la escopeta.

Y luego está la caza… Pero las armas pueden utilizarse en nobles actividades deportivas, ¿qué pasa con los pobres cazadores?, ¿a qué van a dedicar los domingos de temporada por la mañana? También para eso tengo una respuesta: podrían entretenerse en actividades cazadoras igualmente sangrientas, como el parchís.