jueves, 30 de septiembre de 2010

El último grillo

Hay quien corre por los senderos de albero y quien se tumba en el césped. Hay quien juega al fútbol, al pádel, al ping pong o al básket. Y hay quien mira jugar al fútbol, al pádel, al ping pong o al básket. Hay quien hace taichi. Hay quien hace abdominales y luego dorsales. Hay quien hace estiramientos y luego flexiones. Hay quien monta en bicicleta, hay quien monta en patinete… y nada más se puede montar, por no contravenir a la Ordenanza. Hay quien se besa despacio, eso sí, que eso no será delito. Y hay quien besa una litrona (que eso, en EE.UU., es delito). Hay quien bebe agua de la fuente. Hay quien se desliza por un tobogán. Hay quien pasea empujando un cochecito con bebé. Hay quien lee recostado en una seta luminosa. Hay quien le explica algo al guarda jurado. Hay quien rebusca en las papeleras. Hay quien conversa a través de un celular. Y quien escucha la música que sale de otro… qué cansino el reggaeton

Todo eso y algo más sucede en el parque, mientras los árboles pierden sus hojas, y mientras crece la hierba, y mientras cae la noche, y mientras canta el último grillo del verano.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

martes, 28 de septiembre de 2010

La cabra urbana

La cabra tira al monte.
El ser urbano tira escombros.

Ergo, la cabra urbana tira al monte de escombros
(que hay detrás del oasis de cemento).

lunes, 27 de septiembre de 2010

Ahogarnos en las aulas

“El crecimiento poblacional del municipio de El Ejido se evidencia en sus números y, especialmente, en sus aulas”, comienza una crónica educativa publicada hace unos días en Ideal de Almería. Efectivamente: se nota en sus aulas. En la falta de aulas suficientes para asumir ese sostenido crecimiento poblacional. Es lo que echo de menos en esta crónica del comienzo del curso en nuestra ciudad. No se dice que no cabemos. Que los tres macrocentros de secundaria en El Ejido (Santo Domingo, Murgi y Fuente Nueva) superan por bastante en cada grupo la ratio razonable (y considerada deseable por la propia administración educativa). Especialmente en los bachilleratos, con clases abarrotadas de entre 35 y 40 alumnos a los que les falta el aire. La reciente leve ampliación del Fuente Nueva se demuestra insuficiente, dado que aún siguen siendo necesarias aulas prefabricadas, de las que se aprovechan hasta los cuartitos de almacenaje. La largamente proyectada ampliación del Murgi no acaba de ver la luz y, naturalmente, también cuenta con sus cuatro aulas de esas provisionales que se vuelven definitivas. El Santo Domingo está colmatado y, tras su reconstrucción, ofrece además un aspecto colorista, pero desolado: pasillos carcelarios y patios de duro cemento en los que sobrevive a duras penas algún matojo. Estampas de la vida en el desierto. Con el número de alumnos que “sobran” en esos tres centros se completaría suficientemente uno nuevo. Pero no parece que esté cerca la colocación de la primera piedra. Me gustaría confirmar si es cierto que el ayuntamiento de El Ejido sólo ofrece suelo para un nuevo instituto público al norte del norte, junto a los invernaderos de las colinas, cerca ya de las montañas cubiertas de niebla. Algo más allá aún de donde ya se concentran dos centros de secundaria y tres de infantil y primaria. La Junta de Andalucía rechaza -entiendo que esta vez con buen criterio- construir otro más en aquel extremo. Primero porque el atasco de coches de padres y profesores y autobuses de transporte escolar ahora mismo ya es total en las horas punta de entrada y salida. Y segundo porque las necesidades están en otro lado: un poquito más al sur. Me gustaría confirmar si es cierto que el ayuntamiento de El Ejido no quiere ceder suelo público para un edificio educativo en el centro porque ya lo ha cedido –frente al flamante Corte Inglés- para la construcción de un liceo privado…

Un aula masificada se sitúa frontalmente en contra de la calidad de la enseñanza y de la adecuada atención a la diversidad, por más medios 2.0 de los que se dispongan (en secundaria, por cierto, todavía no). Me gustaría saber si los padres y las madres son conscientes de esta situación. Y si lo consideran importante. Lo suficiente como para presionar a las administraciones (cada cuál en su competencia) para que se pongan de acuerdo. Me gustaría saber si “Dejadnos enseñar”, asociación tan activa y tan necesaria en la crítica del reglamentismo que ahoga nuestra creatividad y nuestra vocación docente, está dispuesta también a dar esta batalla. La de no ahogarnos en las aulas. Un saludo, compañeros.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Yo también la pido

Lo cantan los contenedores y yo también la pido (dos palabras).

viernes, 24 de septiembre de 2010

Diccionario


En un duelo, escojo como arma el diccionario.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Esto es una mierda, maestro (entrañable monólogo escolar)

M.M. (sin dejar de escribir en ningún momento, la nariz a diez centímetros del cuaderno, los rizos reposando sobre el mismo): ¡Siete ejercicios hay que hacer? ¿Y esto pa qué? ¿Lo puedo hacer a lápiz? El resumen, ¿de cuántas líneas? Me da el sol. No veo bien. ¿Me puedo sentar con Marta? Pa ayudarnos, maestro. ¿Puedo ir al servicio? Que no me aguanto… ¿Qué significa “melaza”? ¿Qué quiere decir “de bruces”? (Levantando leve y brevemente la cabeza, mordiendo el lápiz) ¡Te has cortado el pelo! (Volviendo a bajarla) ¿Tú tienes novia, maestro? El otro día te vi. ¿Tú vives aquí? Por la plaza, maestro, te vi. Con una mujer… Si lo acabo, ¿me pones un positivo? ¡Qué calor! Marta, abre la ventana. Maestro, pon el ventilador. Al cinco. Pero, ¿ques “melaza”? El Sombrerero este está flipao, ¿no, maestro? ¿La seis también hay que hacerla? Yonomentero. Ehtoeunamierdamaestro. Yo me la salto. Marta, ¿ya tasleío 'Jara'? Esa sí questá guapa. A mí mancantao. Esto de Alicia es pa niños, ¿no, maestro? Marta, cuando acabes, pásame el diccionario. Me, me, me, me, me, me, me, me… melaza: ‘Lí-qui-do-más-o-me-nos-vis-co-so-de-co-lor-par-do-os-cu-ro-y-sa-bor-muy-dul-ce’. ¿Qué significa “viscoso”?... El 7 de diciembre, ¿hay puente? Yo no vengo. Yacabao, maestro. Estarás contento, ¿no, maestro?

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Dos seis seis seis


La noticia es tremenda: El Diario de Juárez ha perdido en los últimos meses a dos de sus periodistas, asesinados por el Narco. Así llamados, con temible acortamiento. El periódico ha hecho público un editorial patético (en el sentido más etimológico del término), pero no exento de gotas de humor amargo. Un editorial en que reclama directamente a los grupos criminales, “la autoridad de facto en esta ciudad”, indicaciones sobre “qué es lo que pretenden que publiquemos o dejemos de publicar, para saber a qué atenernos”. Esto es parte del texto:

“Señores de las diferentes organizaciones que se disputan la plaza de Ciudad Juárez: la pérdida de dos reporteros de esta casa editora en menos de dos años representa un quebranto irreparable para todos los que laboramos aquí y, en particular, para sus familias. Hacemos de su conocimiento que somos comunicadores, no adivinos. Por tanto, como trabajadores de la información queremos que nos expliquen qué es lo que quieren de nosotros, qué es lo que pretenden que publiquemos o dejemos de publicar, para saber a qué atenernos…

Ya no queremos más muertos. Ya no queremos más heridos ni tampoco más intimidaciones. Es imposible ejercer nuestra función en estas condiciones. Indíquennos, por tanto, qué esperan de nosotros como medio. Esta no es una rendición. Como tampoco significa que claudicamos al trabajo que hemos venido desarrollando. Se trata de una tregua para con quienes han impuesto la fuerza de su ley en esta ciudad, con tal de que respeten la vida de quienes nos dedicamos al oficio de informar…”

Roberto Bolaño noveló este y otros terribles episodios –como los asesinatos de mujeres- que no dejan de acaecer en aquella esquina del noroeste de México, bajo una cifra infernal: 2666.

martes, 21 de septiembre de 2010

Qué miras, qué miras

Uy, qué vergüenza, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires, no me mires…

lunes, 20 de septiembre de 2010

¿Tu pelo te preocupa?

Acabada de publicar la entrada anterior, recibo un instantáneo mensaje blogger que me interpela con esta pregunta: “¿Tu pelo te preocupa?”. A quien quiero engañar: Sara, la respuesta es sí.

Doméstica conversación de domingo (fragmento)

-Entonces, ¿no quieres que colguemos ahora las cortinas?
-¿Antes o después de fregar los platos?
-Después de que acabe de leer este artículo de Vila Matas sobre el ensayo de Walter Benjamin sobre la poesía de Baudelaire.
-Ah… Entonces bajaré un poco el volumen de la tele.
-No hace falta, eso no me distrae, excepto cuando sale Sara Carbonero. Que sale en dos de cada tres anuncios. De suavizantes para el pelo, mayormente. Pronto sólo Sara Carbonero saldrá en televisión. No me parece mal.
-Colguemos entonces las cortinas.
-Pero deja que acabe de leer este artículo de Vila Matas sobre el ensayo de Walter Benjamin sobre la poesía depositada en el cabello ondulado de Sara Carbonero...

domingo, 19 de septiembre de 2010

La (mala) suerte de la Matallana

Se podría decir que la Matallana no tiene suerte. (Nota para forasteros: la Matallana es la avenida principal, la calle del paseo, el centro social de Puente Genil.) A la línea de casas bajas y encaladas que enfilaba el camino de la Estación, le sucedió una hilera de estrechos bloques de pisos sin criterio ni gracia.

Algunas intervenciones recientes vinieron a mejorar su aspecto: el nuevo edificio de la Residencia de ancianos, por ejemplo, es sobrio, acogedor y recogido, tradicional y moderno; líneas rectas, blancura en las paredes contrastando con el verdor del minúsculo jardín, cristaleras y bancos para asomarse a mansalva al discurrir del mundo. La iglesia anexa, excesiva en formas, materiales y colores, se pelea con él pero posee, en cambio, una extravagancia que no desentona con el resto de la calle.

La Matallana se había vuelto intransitable, abarrotada de veladores y de caótica señalización urbana, y necesitaba una reforma: plataforma única, mayor amplitud de aceras, ordenación de mesas, sillas y sombrillas de los bares para facilitar la accesibilidad… Nuevos alcorques y maceteros, farolas, bancos y papeleras mejoran lo anterior. La plazuela del Tropezón, reducidos los gigantescos arriates a la mínima circunferencia, soterrados los contenedores de basura, ha sido recuperada para el disfrute de la gente. La bifurcación de Las Novedades hermosea espaciosa y equilibrada con la reubicación del kiosko de Chorongo, la alineación de palmeras, bancos y papeleras y la peatonalización del arranque de la calle Manuel Melgar.

Bloqueado por la altura de los eficios que la flanquean, en la Matallana apenas se mueve el aire, si no es el recalentado que expelen los tubos de escape de cientos de turismos, furgonetas y motocicletas. Por la Matallana, por necesidad o por lucimiento, todavía circulan demasiados vehículos, algunos conducidos por bobos ejemplares que salen de paseo en coche estridente (a veces tuneado, a veces ni siquiera). Los centros urbanos deben ser cerrados al tráfico –así está ocurriendo en todas las ciudades europeas- y abiertos al caminar libre de humos y ruidos y riesgos de atropello, abiertos al paseo tranquilo tomando un helado y mirando escaparates. Parece que el actual gobierno municipal apostó por la peatonalización de la Matallana, pero, atendiendo ciertas demandas, dio un paso atrás y la peatonalización se quedó en semi. Y parece que esa es una de las causas de que haya que haber repuesto en varios tramos el adoquinado: no aguanta este pesado trajín. La sensación es que, hoy, cada vez se discute menos la conveniencia de limpiarla de coches. (Próximamente: el entorno de la iglesia de San José). Pero no siempre fue así. En el año 98 la tendencia dominante era la contraria. Entonces escribí en un periódico local: “Parece que a alguna lumbrera municipal se le ha encendido en la cabeza esta brillante idea: arrancar los naranjos, recortar las aceras y permitir la circulación de doble sentido en la Matallana. Pasearemos en coche desde el Romeral al Tropezón, giraremos en una rotonda y pasearemos en coche desde el Tropezón al Romeral, saludando a los que están estacionados en las terrazas, bebiendo un refresco con las ventanillas abiertas.” Vivir en un atasco no es agradable. Estamos saturados. Los tiempos están cambiando.

Pero parece que la Matallana no tiene suerte: la última de sus desgracias es una exagerada pantalla de publicidad dinámica, colgada en la confluencia de Susana Benítez y Cristobal Castillo. Superada la novedad, quienes pasean a esa altura de la calle, de día y de noche, se ven obligados a bajar los ojos, lo que va en contra del rendimiento comercial del invento, me parece a mí. Yo diría que el cacharro no está bien ajustado en cuanto a brillo y contraste y su afilado resplandor desprende la retina, hiere la córnea, funde el cristalino. Las ópticas de la calle habrán hecho su agosto este agosto, agotando el stock de gafas de sol con filtro antirradiación.

Modestísimo Times Square, esta esquina pontana en lo único que se asemeja a la más famosa plaza neoyorquina es en el incesante fluir de vehículos y peatones. Porque, a pesar de todo: de la fealdad de sus edificios, del exceso de coches, de la falta de aire, del güisqui de garrafa, del televisor ese quemaojos … siempre estamos en la Matallana (especialmente el Domingo de Resurrección) y siempre está llena de vida (menos en las implacables horas de la siesta del verano, en que se muere un rato). Es una calle elegida. Es una calle con suerte.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Lógicamente

Escucho en la radio que una cadena de supermercados estadounidense vende ataúdes en sus establecimientos.

Supongo que estarán expuestos junto al fiambre.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Primer viernes de curso

Primer viernes de curso, no sé si me explico. Nos vendrá bien una canción. De la serie “Canciones de nuestra vida”, un sentido homenaje a los viernes. De The cure.

I don't care if Monday's blue,
Tuesday's gray and Wednesday too,
Thursday I don't care about you.
It's Friday, I'm in love.

Pulsa aquí, anda, que no me dejan insertarlo:

http://www.youtube.com/watch?v=wa2nLEhUcZ0

jueves, 16 de septiembre de 2010

El niño invisible

Al octavo intento, mezclando una bebida isotónica, tinto de la Ribera del Duero, cola sin cafeína, ron de caña, hierbabuena, gravilla del suelo de la feria y un ingrediente secreto, y agitando fuertemente con una pajita, el joven pero ya brillante investigador ruso Serguei Cosanov Gomelski -que este año cursa tercero de primaria- descubre la fórmula de la invisibilidad, que prueba con éxito consigo mismo, como demuestra esta foto tomada clandestinamente por un reportero del diario Plasta, disfrazado de farolillo verdiblanco.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Un curso por delante...

La tarea no es fácil...


A propósito del plan de lectura y escritura...



A propósito del bilingüismo...


Y para terminar, este deseo en camiseta...



¡Ánimo, maestros!

martes, 14 de septiembre de 2010

La maleta de los sueños compartidos

Hace un par de días vi en el cine Inception (Origen) de Christopher Nolan, el autor de Memento. Memento es una de mis películas favoritas por su trama y sus personajes, pero sobre todo por su novedosa y asombrosa forma de contar la historia. Te raya, que diría un alumno mío.

De Origen me gusta el origen, el germen, la intención, la idea: una idea que anida en el núcleo hermético de nuestro subconsciente y que nos define (o que nos destruye). Me gusta la maleta de los sueños compartidos. Me gusta ese viaje hacia el sueño dentro de un sueño dentro de un sueño. Me gusta el sueño despertado / invadido por la patada del agua. Me gusta el eterno caer de la furgoneta, que provoca la ausencia de gravedad en el siguiente nivel de sueño. Me gustan las imágenes del París especular en el cielo y la de los acantilados de edificios que, como recuerdos, se desmoronan y se disuelven en el mar del olvido.

Y no me gustan las concesiones al más tópico cine de acción: las persecuciones a pie, en coche o en trineo, la cantidad de tiros… Me hubiera gustado que una historia con una idea tan estimulante, tan desasosegante, con un tema tan ambicioso, se hubiera desarrollado sin el recurso a tanta metralleta. Me aburre. A los adolescentes quizá no. Los adolescentes son los que van al cine. Y Nolan es también el productor.

Maleta de los sueños compartidos… la que hacemos cada cinco de agosto, con la intención de asomarnos a otro lugar del mundo (con botas de montaña y un chubasquero). Supongo que tengo ideas que me atenazan desde el subconsciente, pero soy consciente de que esta idea me define: otear la calle en la que vivo, pero mirar también más allá de la calle en la que vivo.

lunes, 13 de septiembre de 2010

¿No?

A propósito de las expulsiones de gitanos rumanos de suelo francés, dice el sociólogo Alain Touraine que: puede que algunos de ellos se vean en la necesidad o tengan el hábito de delinquir pero que, en la reciente crisis, algunos banqueros han tenido un comportamiento criminal… y no por eso expulsamos de Francia a todos los banqueros.

domingo, 12 de septiembre de 2010

Bendecir el asfalto

El cielo en Almería, una bolsa de papel, hielo en un vaso, una cafetera, un marinero de bronce, una sandía de madera, Obama acostado, una miniportería en un urinario…

Echo un vistazo a las últimas fotos subidas a este cuaderno y me doy cuenta de que le disparo a todo y a cualquier cosa. Ya no salgo sin mi cámara digital. Esta es una actividad que no hace daño a nadie y entretiene muchísimo. Es como bendecir. En la película Simón del Desierto de Luis Buñuel, el eremita subido a una columna entretiene su prolongada soledad bendiciendo. Bendice las nubes (“Para que fecundéis la tierra que da el alimento al pobre y no descarguéis granizo”), bendice un insecto (“Yo te bendigo porque eres una criatura inocente y para que cantes las glorias del Señor”), y añade a continuación: “Esto de las bendiciones, además de santo ejercicio, es muy entretenido, y con ello no ofendo a nadie”.

Esto de grabar el suelo en vídeo entretiene muchísimo y con ello no ofendo a nadie, parece pensar también Agustín Fernández Mallo, que se ha dedicado últimamente a filmar asfalto estadounidense. Mi amigo Guzmán lo rebota en su activo facebook, lleno de dispersas e interesantes sugerencias (con una sólida línea argumental: “Dejadnos enseñar”). Yo me permití un comentario travieso: “¿A este tío qué le pasa? ¿Sobredosis de alquitrán? Kansas, Agustín, ya kansas.” Al que mi amigo Guzmán respondió, solemne: “El suelo contiene mucha belleza”. Juzguen ustedes:

viernes, 10 de septiembre de 2010

jueves, 9 de septiembre de 2010

Depende

Noticia destacada en la prensa de hoy es el resultado de una encuesta nacional cuya pregunta central es: “¿Qué opina usted de los judíos?”. No sé qué habrá contestado cada uno de los mil doce compatriotas consultados telefónicamente. Lo que sí sé es la respuesta correcta, que en esta ocasión la hay. La respuesta correcta es: “Depende. ¿De cuál de ellos?”. Preguntar qué opina usted de los judíos es como preguntar qué opina usted de los rubios, de los tomates o de los conductores de autobús. Aquí también tendría una posible respuesta correcta: “Depende. Tengo la mejor opinión de los de Vancouver. Son amabilísimos. Los conductores de autobús judíos, rubios y colorados, quiero decir”.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Vancouver: asiamérica

Contaré una cosa que va a sonar muy pija: hace unos meses me compré una chaquetilla ligera de color blanco roto en una tienda del Soho londinense. La bolsa en la que me la guardaron es ésta:

Creo que puede haber una palabra para definirla: flipante. La tengo colgada en el cuarto de baño (contra el criterio de quien conmigo vive) y no puedo dejar de mirarla mientras me cepillo los dientes.

He averiguado (ah, la world wide web) que estos personajillos dibujados tan risueños pertenecen a Yatterman, una película anime estrenada el pasado año, cuyo autor es un tal Takashi Miike, perfectamente desconocido por mí, pero al parecer muy apreciado en el mundo manga, a juzgar por esta reseña del Festival de Sitges:

“Turboperros, cybercalamares, marabuntas mecánicas, chanquetes voladores, megarobots de cocina y más cachivaches electrónicos que el Inspector Gadget... Cuando uno cree que ya lo ha visto todo aparece Takashi Miike en el horizonte y revienta la platea con otra bomba de nitroglicerina visual. Y es que en esta fiel adaptación de la popular serie animada de los setenta todo es bio, cyber y mecha menos la ultrasexy Doronjo, archienemiga de Yatterchico y Yatterchica, los superhéroes de este monumental desenfreno juguetegráfico en el que reinan la histeria, los chistes subidos de tono y una imaginación que no es de este mundo”.

Ganas tengo de ver la película. En serio.

Pero a cuento de la bolsa yo tenía la intención de seguir hablando un poco más de Vancouver (de ahí el título de este post, y pido perdón por la insistencia). Porque la bolsa también me recuerda a Vancouver. ¿Raro? Para nada. Aún no conozco Tokio, pero pienso que pasear por Vancouver podría ser como hacerlo por uno de sus distritos.

Vancouver cuenta con una de las Chinatowns más antiguas de Norteamérica y sus descendientes han consolidado un barrio, ornado por el ayuntamiento con dragones rojos en las farolas y con espectaculares comercios de alimentación.


Los primeros chinos llegaron como mano de obra para la construcción del Canadian Pacific Railway, el ferrocarril que atraviesa de costa a costa el país… Pero, ¿y los japoneses? Mi teoría (poco rigurosa, lo admito) es que vino un japonés y mandó este mensaje: “Aquí hay sitio. Veníos para acá que en aquella isla ya no cabemos.” Una estadística reciente cifra en un 45 por ciento la población de Vancouver de origen asiático. Se nota. Por ejemplo en la cantidad de parejas que pasean por los parques o dormitan cabeza contra cabeza en los autobuses eléctricos en las que al menos uno de sus miembros tiene los ojos rasgados. O, por ejemplo, se nota en la extravagancia que impregna la ciudad y que quizá comenzó en el atuendo de los jóvenes japoneses imitado de diseños manga. Y esto nos devuelve a la bolsa que tengo colgada en el cuarto de baño. La cierro por el momento.

martes, 7 de septiembre de 2010

Diantres

De noche, sentado en la acera de una calle de un pequeño pueblo entre montañas, alzo la vista hacia una torre eléctrica plantada sobre la peña más alta del lugar... que estalla con un leve chasquido, como si se funde un plomo. Que yo la mirara fue pura casualidad. No tuve nada que ver, creo. Y luego: absoluta oscuridad. No hubo gritos ni ruidos. (Era un sueño sin sonido, excepto el leve chasquido.) Pero sí trajín de gente que se cruza, tropieza, se empuja. Roces, presencias en la impenetrable negrura. Pavor mudo de muchedumbre perdida.

Sospecho que este sueño, tan real, tan sofocante que me obligó a despertarme y a encender la luz de mi habitación (que tardó un segundo de más en alumbrar) podría tener una sencilla explicación psicoanalítica. Mientras el sudor se enfría en mi espalda, lo anoto aquí porque lo que pones por escrito ya no te angustia. Y por si a alguien se le ocurre qué diantres (qué demonios querrá decir diantres se habría preguntado aquí Juanjo Millás) significa.


Me ha dado por soñar (dormido, que despierto no dejo de hacerlo). O mejor, dado que dicen que siempre lo hacemos: últimamente suelo recordar lo que sueño; y hace algunas noches soñé que me ahogaba en un vaso con hielo. Me lo tomo como una sibilina advertencia de que debo ir alejándome de los bares. Ahora que se cumplen veinticinco años de mi primer jotabé.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Atrapado en El Bosco

Sobre las puertas cerradas del tríptico del Jardín de las Delicias (Museo del Prado, sala 56a), Bosch “reproduce en grisalla el tercer día de la Creación del Mundo, cuando Dios ordenó que apareciera vegetación en la Tierra…”, incluido el arbusto del café. A Bosch se le atribuye la frase: “El mundo no comienza sino con un buen café”…

Fotografié esta hornacina con tan particular Imagen de veneración y pensé escribir una broma acerca de Bosch canonizado más tarde como San Café. Con esa excusa busqué información en la magnífica web del Museo del Prado sobre Hieronymus van Aeken Bosch, el pintor flamenco del siglo XV conocido en España con el sobrenombre de El Bosco. Quedé atrapado en el óleo, concretamente entre las cuerdas de un arpa de la tabla del Infierno… y se me pasaron las ganas de bromear.

¿Nadie viene a rescatarme? Gracias. Déjate orientar escuchando la audioguía:

El Jardín de las Delicias


domingo, 5 de septiembre de 2010

Carrebluff

Esto nos pasa por ir a comprar libros al Carrefour… Haciendo caso a un folleto mi suegro y yo nos presentamos ayer en la Sección de Cultura (sic) del Carrefour de El Ejido. Mi suegro es el hombre que más lee de este país y de cualquier otro, y Carrefour anuncia treinta títulos disponibles de interesantes autores “de género”, como John Grisham o Patricia Cornwell, al precio de dos euros cada uno. Tras afanosa búsqueda (incluida la Sección de Anticongelantes) y consultas respondidas con titubeos se nos informa de que “aún no hemos recibido la promoción”. Ayer fue 4 de septiembre, hoy es domingo y la oferta es válida entre el 25 de agosto y el 9 de septiembre. ¿Publicidad engañosa? Yo creo que sí.

Quisimos salir del citado establecimiento dando un portazo para dejar claro nuestro enfado, pero no hubo manera por esas xxxxxxx puertas correderas con sensor de movimiento. Así que nos limitamos a bajar la rampa mecánica con la cabeza alta y sin mirar atrás. (Por dignidad y porque andamos un poco fastidiados de las cervicales.) Le dije a mi suegro que lo contaría en internet y estuvo de acuerdo. Nunca más.

viernes, 3 de septiembre de 2010

¡Capitán, capitán!


Cada año, al comenzar el curso escolar, escribo en mi pizarra verde con tiza blanca y mi mejor letra estas frases que, aunque lo parezcan, no pertenecen a un personaje de Kipling interpretado por Spencer Tracy, sino al anuncio publicitario de un BMW (un curioso anuncio en el que no aparece un barco, y apenas el coche, sino un camino en progresiva transformación bajo el lema: “Lo que queda por recorrer”):

“Oiga amigo, créame, he atravesado este océano docenas de veces, muchas calmas y muchas tempestades, no he dejado nunca de equivocarme ni de aprender, y cuando crees llegar… ¡Válgame Dios!¡Menudo espejismo!... Debería abrigarse, el viaje es largo...”.

Y después me pongo el DVD de “Capitanes intrépidos”.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Hipoteca

Quería comprarme un piso y, como no tenía suficiente dinero, fui al banco para suscribir una hipoteca. Un chico muy correcto, de gafas redondoradas, me explicó las condiciones. Necesitamos confirmar su solvencia y su capacidad de ahorro, me dijo, para hacernos acreedores de su confianza. Necesitamos que nos entregue lo antes posible la siguiente documentación:

Copia del documento nacional de identidad, copia de las tres últimas nóminas, certificado de nombramiento como funcionario público (firmado por el Rey), copia de la declaración de la renta de las personas físicas del ejercicio anterior, extracto de movimientos de mi cuenta bancaria en los últimos seis meses, certificado de mi vida laboral, certificados de todas mis otras deudas…

(Creí que ya había acabado, pero sólo estaba tomando aire.)

…aval de un miembro de mi familia política, informe psicotécnico, análisis de orina, radiografía de mis piezas dentales, expediente académico de mi educación primaria, certificado de antecedentes penales, carné de la biblioteca, carné de manipulador de alimentos, carné de patrón de cabotaje, carné del partido laborista británico, certificado de peregrinación a Tierra Santa, certificado de vacunación de Chipi, mi doberman, un trozo de piel de prepucio de mi operación de fimosis, un riñón, un ojo de la cara, dos huevos duros, la tarjeta Travel y la tarjeta de compra de El Corte Inglés.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Leve Levante en el Poniente

“Leve Levante en el Poniente almeriense”, anunciaba la Agencia Estatal de Meteorología. Oleaje débil, apuntaba Maldonado. “Pues agarra la toalla que nos vamos pa la playa”, digo yo, queriendo apurar los últimos instantes del verano. Pero en la costa gravoarenosa de Balerma las palmeras se doblaban hasta barrer el suelo con sus palmas. Así que nos refugiamos en la terraza acristalada de La otra orilla ante una ración de brótola a la piedra. Sople el viento de Levante y la Agencia Estatal que lo prevea.